Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Producción de ostras baja por clima y hurtos

Productores denuncian hurtos en viveros. Dicen que el clima afectó la producción por el calentamiento del mar.

Muchas familias subsisten de la venta de ostras cultivadas. Los hurtos y cambios de clima les han afectado considerablemente. foto edh / insy mendoza.

Muchas familias subsisten de la venta de ostras cultivadas. Los hurtos y cambios de clima les han afectado considerablemente. foto edh / insy mendoza.

Muchas familias subsisten de la venta de ostras cultivadas. Los hurtos y cambios de clima les han afectado considerablemente. foto edh / insy mendoza.

LA UNIÓN. El hurto de ostras japonesas en los viveros de las islas Meanguera del Golfo y Conchaguita, sumado a la sequía que azotó al país meses atrás y que provocó el calentamiento del agua en el mar, generó la pérdida del 80 por ciento de la producción de esta especie.

El proyecto de reproducción fue apoyado por la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), y con ello beneficiaron a muchas familias que meses después del impulso, subsisten de la producción y venta de la ostra japonesa.

José Cristóbal Ortiz vive en San Alejo, pero junto a otras personas crearon una cooperativa para ser beneficiados con el cultivo de ostras en isla Conchaguita.

En su primer año de participación está experimentando las pérdidas y dice que "en el grupo habíamos cinco productores, pero debido a las pérdidas por el clima que afectó y también el robo de las ostras, se han retirado dos compañeros".

Ortiz dice que el más afectado fue él, porque solo llegó a hacer los trabajos de la limpieza de las ostras, que ya tenían el tamaño comercial, cuando fueron hurtadas.

Afirma que se llevaron 46 linternas con todas las ostras que almacenaba y en otros casos solo extrajeron el producto. Sostiene que el 40 por ciento de su producción fue robada y otro 40 por ciento se perdió por el recalentamiento del mar.

"El grupo de nosotros resultó con una pérdida de dos mil 500 dólares, ahora no tenemos productos y necesitamos comprar semillas de ostras para sembrarla de nuevo en las linternas que aún nos quedaron o hacer otras", agregó.

Otro productor es Ulises Rivas, de la Cooperativa Playa Brava de la isla Conchaguita.

Son 17 los miembros y aseguran tener un 60 por ciento de pérdidas en la producción de las ostras a causa del hurto.

"Son dos cosas que nos afectaron este año, la sequía, porque el agua se calentó y provocó la muerte de ostras, y otras que ya estaban en su tamaño comercial fueron robadas, la pérdida ronda de los cinco a ocho mil dólares", explicó.

Agregó que les robaron 80 linternas y que en su mayoría las otras estaban ya para ser comercializadas.

Dice que aunque la inversión la hizo el JICA a través de un proyecto, significa una pérdida para los beneficiados, porque no tienen el dinero para comprar más semillas y los materiales para la siembra.

Sobre las pérdidas, el JICA ha dicho que va apoyar nuevamente a los productores.

Masaru Okamoto, coordinador del Proyecto de Mejoramiento de la Producción y Extensión de la Tecnología de Acuicultura de Moluscos, dijo que están preparándose para entregar nuevas semillas.

"Ya las que tenían se han terminado y dicen que a algunos les han robado las ostras; entonces lo más pronto posible tenemos que entregar nueva semilla porque ahora ya hay una buena producción en el vivero de Usulután".

Okamoto expresó que, por el momento, las cooperativas de ostreros no tienen producto de tamaño comercial, lo que implica que no pueden cubrir la demanda que tienen en los negocios dedicados a la gastronomía de ese producto.

"Tienen solo pequeño, es poco, no para cubrir demandas de un restaurante semanal", explicó el japonés.

Los afectados tienen esperanzas que como parte del proyecto que ejecutan los japoneses, en coordinación con el Centro de Desarrollo para la Pesca y la Acuicultura (Cendepesca), les den más semillas de ostra.

"Es la única forma que nos podemos levantar, que nos vuelvan a dar la semilla y así sembrarlas en las linternas que están ubicadas en el mar en la isla Conchaguita", aseguraron.

Los afectados dijeron que "necesitamos dinero para comprar semillas y todos los materiales para elaborar las 300 linternas y las dobles líneas donde se depositan las semillas de la ostra".

Se buscó la versión de las autoridades de Cendepesca, a través de Lourdes Méndez, de la unidad de comunicaciones, quien confirmó que ya tenían respuesta a la información solicitada y se comprometió a enviarla, sin embargo, al cierre de la nota, no había respuesta de esa institución.

Lea además
Abrimos este espacio para el fomento de la libre expresión, que contribuya al debate y a la crítica constructiva. Te invitamos a hacer buen uso y a leer las normas de participación