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USULUTÁN

Pretenden reparar casas que fueron dañadas por sismos

Protección Civil dijo que evalúan cada casa dañada para reforzarlas

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Varias de las familias afectadas decidieron demoler las paredes de sus casas. | Foto por CARLOS SEGOVIA

USULUTÁN. El daño estructural  en 86 viviendas del caserío Potrerillo, del municipio de  Alegría, aumentó, luego que la mañana del domingo, un sismo de 3.3 grados volvió a afectar  la zona.
Desde  el 10 de agosto, en Potrerillo,  se registra un enjambre de temblores que en los últimos días tuvo tendencia a la reducción, según el Ministerio de Medio Ambiente (MARN), pero que fue suficiente para averiar al menos 200  casas.
Sin embargo, los últimos movimientos aumentaron el daño en 86 de ellas.
A pesar del problema habitacional de las familias, el director de Protección Civil, Jorge Meléndez, reveló que no cuentan con un plan para construir un proyecto de vivienda  y que lo que pretenden hacer es reforzar o reparar las casas dañadas para dar respuesta a corto plazo.
 “La idea es no hacer un nuevo proyecto habitacional, sino reconstruir o reparar las mismas viviendas, solo que dándoles un sostén antisismico”, señaló el funcionario.
Explicó que la idea es que si una pared es de adobe y tiene un polín de hierro, podrían construirle las columnas de hierro para que la estructura quede segura, y así, aunque la pared pueda caer,  la estructura seguirá en pie.
Justificó la propuesta asegurando que hacer proyectos a largo plazo puede causar más daño a la población afectada, pues un proyecto habitacional puede tardarse dos, tres o cuatro años para ser realidad.
“Estamos en invierno y la gente no puede esperar mucho tiempo para normalizar su vida”, señaló.
Rechazo
Los afectados aseguran que el daño en sus viviendas no es reparable, y que lo único que procede es la reconstrucción total de los inmuebles.
Melvin Hernández, dirigente comunal y concejal de la alcaldía de Alegría, sostuvo que “las casas son de adobe y bahareque, el daño en las mismas es de un 80 por ciento; es decir no pueden ser reforzadas, porque ya están destruidas”.
Relató que incluso con el sismo del domingo, las paredes que estaban en pie en algunas de las viviendas, cedieron.
Eso  mostró según Hernández,  el grado de vulnerabilidad de las casas, desnudó  que no poseen ningún soporte para que se sostengan en caso de sismos  y que la continuidad  de estos podría traducirse en un riesgo constante para las familias si solo son reparadas como pretenden las autoridades de Protección Civil.
“No sé a que se refiere el señor Meléndez al decir reforzar las casas dañadas, si básicamente todas están con paredes en el suelo”, apuntó Hernández.
Mencionó que la gente está resignada a que esas viviendas deben ser demolidas para seguridad de ellos.
Miguel Flores, un afectado por el enjambre sísmico sostuvo que “mi casa tiene grietas de seis centímetros de profundidad a lo alto en cada esquina, eso no tiene más solución que hacer otra casa nueva, eso me dijeron”.
Aseguró que sumado el riesgo de permanecer en su casa por las grietas, está el hecho que  se ubica a orillas de un talud de varios metros de alto y amenaza con caerse.
Por ello lleva más de una semana junto a su familia, residiendo en la escuela del caserío Potrerillo, donde seguirán albergadas cinco familias por 15 días más.
“Hasta el momento no nos han dicho que nos ayudarán a construir una nueva casa, pero es lo que esperamos, porque hemos quedado algunos en la calle”, apuntó Flores.
Vecinos también temen por los paredones a la orilla de la calle que lleva a la escuela de El Potrerillo, porque sismos continúan desprendiendo el material y amenazando a quienes transitan la zona.
Meléndez dijo en este punto que “no tenemos una posibilidad de resolver en el cortísimo plazo”.

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