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Pescadores de costa Conchagua reciben ayuda en alimentos

La donación la hizo Fundatamarindo para apoyarlos, debido a que la pesca no es buena

Los pescadores de cinco comunidades de las costas de Conchagua recibieron canastas básicas de parte de la Fundación para El Desarrollo de El Tamarindo.foto edh / Felipe Ayala

Los pescadores de cinco comunidades de las costas de Conchagua recibieron canastas básicas de parte de la Fundación para El Desarrollo de El Tamarindo.foto edh / Felipe Ayala

Los pescadores de cinco comunidades de las costas de Conchagua recibieron canastas básicas de parte de la Fundación para El Desarrollo de El Tamarindo.foto edh / Felipe Ayala

LA UNIÓN. Francisco Manzanares sabe lo duro que se ha vuelto tener una buena pesca, debido a la sequía que atraviesa La Unión. El hombre asegura que, como mínimo, gasta 30 dólares en combustible para realizar la faena de cada día y, muchas veces, la "ganancia" que saca es de 20 dólares.

Su situación la vive la gran mayoría de pescadores de la zona costera del municipio de Conchagua.

Para paliar un poco la reducción en las ganancias que deja la pesca por el fenómeno natural, la Fundación para El Desarrollo de El Tamarindo (Fundatamarino) entregó a 600 pescadores de las comunidades El Jagüey, La Metaza, Las Mueludas, La Pinera y El Tamarindo, igual número de canastas básicas.

La idea es que los pescadores tengan cómo alimentar a sus familias en días que la pesca sea mínima.

La ayuda consistió en la entrega de 10 libras de arroz e igual número de libras de frijoles, 8 paquetes de espaguetis, 3 latas de sardinas, 6 libras de harina para hacer tortillas, 2 botellas de aceite, 1 libra de café y 1 bolsa de leche.

El donativo está valorado en veintidós mil quinientos dólares y, según Yolanda Gutiérrez, directora ejecutiva de la Fundación, las familias que viven de la extracción del recurso marino están afrontando serias dificultades.

Dice que por la falta de lluvia, los peces se quedan en los remansos y no hay producto que pescar, lo que implica que la jornada laboral es de pérdidas al incurrir en costos para combustible de las lanchas.

Gutiérrez agregó que la fundación ha apoyado a los pescadores artesanales de las comunidades costeras de Conchagua en años anteriores, durante las emergencias por las inundaciones.

Dice que todos dejaron de salir a pescar, por tanto para alimentar a las familias requerían de ayuda.

César Carranza, coordinador local de la Fundación, manifestó que los pescadores han sido afectados en su mayoría porque salen a pescar y regresan sin producto.

"Es poco lo que se saca del mar, pero la escasez se ha incrementado por la falta de lluvia y lo poco que logran sacar, ya lo deben en combustible, el 80 por ciento de los pescadores son familias de escasos recursos económicos", dijo.

No hay recurso

Manzanares es uno de los beneficiados. Dice que en la pesca hay temporadas malas y buenas, pero con la sequía está difícil obtener recurso.

"La falta de lluvia nos está afectando más, porque cuando llueve, las corrientes traen las larvas del camarón y el pescado y estos se reproducen; cuando hay buen invierno la pesca se pone regular; esta ayuda que nos ha dado la Fundación nos durará unas dos semanas. Siempre ellos nos apoyan en toda situación que enfrentamos en estas comunidades", aseguró.

Agrega que hasta cuatro veces por semana salen con sus lanchas con las esperanza de sacar pescado para pagar el combustible y llevarle la alimentación a sus familias y que "hay semanas que solo perdemos porque no sacamos ni la mitad del dinero para pagar el combustible".

Otro de los pescadores beneficiados con la dotación de alimentos es Jeuperes Canales, quien tiene 30 años de dedicarse a la pesca.

Es dueño de una lancha se dedica a la pesca con anzuelo y trabaja en los barcos pesqueros pelando chacalines.

Hace varios años le robaron sus tres redes y dice que "tenían un valor de unos mil dólares. Me dejaron en la calle y no tengo los recursos para comprar otras redes, por eso solo saco rayas, la pesca está mala por la falta de lluvia", reiteró el hombre.

Explica que con la ayuda que les da la Fundación con los alimentos, lograrán tener comida para dos semanas porque el frijol está muy caro ya no se puede comprar.

Canales contó que cuando no va a pescar se dedica a otros oficios, como a cortar leña.

"Siempre nos rebuscamos para llevar aunque sea para la tortillas, pero hay días que no tenemos nada que comer", dijo con preocupación.

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