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Pedro, el joven violinista del Distrito Italia, marchó a cumplir su sueño a México

La Embajada de México ya le concedió la visa de estudiante

Pedro Luis Meléndez se incorporó este lunes a la Orquesta Sinfónica Juvenil de Veracruz, en donde incrementará su nivel de dominio del violín. Foto EDH / ARCHIVO

Pedro Luis Meléndez se incorporó este lunes a la Orquesta Sinfónica Juvenil de Veracruz, en donde incrementará su nivel de dominio del violín. Foto EDH / ARCHIVO

Pedro Luis Meléndez se incorporó este lunes a la Orquesta Sinfónica Juvenil de Veracruz, en donde incrementará su nivel de dominio del violín. Foto EDH / ARCHIVO

Luego que el viernes pasado la Embajada de México le concediera la visa de estudiante, Pedro Luis Meléndez, el joven violinista que inició su camino en la música en el Centro Escolar Distrito Italia, de Tonacatepeque, San Salvador, partió a México el domingo por la mañana, con el fin de incorporarse a la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado de Veracruz (OSJEV), México.

Meléndez recibió una beca que también le permitirá estudiar durante cinco años la licenciatura en violín en el Instituto Superior de Música de Veracruz (ISMEV).

Ludwing Francisco Melgar Hernández, quien es profesor de música en el centro escolar de Tonacatepeque, fue el que introdujo a Pedro al mundo del violín, dijo que siente una gran satisfacción que su exalumno lograra marchar luego que enfrentó una serie de inconvenientes para sacar la visa de estudiante.

El joven, quien es de escasos recursos, ha viajado dos veces a Veracruz: la primera fue para participar en la audición donde se ganó la beca ante cientos de competidores, y la segunda vez, para lograr que la Orquesta le emitiera una nueva carta en la que detallara todo lo relacionado con la parte financiera de la beca.

Esto último porque la sede consular no parecía estar convencida que el monto de la beca le permitiría sostenerse en aquella nación.

"Un poquito agotador, pero satisfactorio, porque logramos todo. Ahora ya prácticamente queda en manos de él todo, el poderse desenvolver allá y lograr mantenerse en la orquesta (porque año con año tiene que estar haciendo audiciones para quedar) y los estudios, coronar su carrera", citó el maestro horas después de haber visto marchar a Pedro.

El educador lo vio subir maleta en mano a un microbús colectivo que viaja hacia el aeropuerto. "Creo que (iba) alegre", explica. También señala que lo vio menos nervioso que las primeras veces.

Según comentó, el nivel educativo de la institución a las que Pedro asistirá es muy alto, competitivo respecto a otros centros de formación artística del Distrito Federal. "De todas partes del mundo llegan a estudiar allí, por lo mismo que hay una gran calidad", subrayó.

Para Pedro ha sido decisivo el apoyo de las autoridades educativas de su antigua escuela.

El docente agradece, en nombre de Pedro y el suyo propio, al embajador de El Salvador ante las Naciones Unidas, Carlos Enrique García, quien hizo posible el primer viaje; a la señora Rina Escobar, que le costeo el segundo viaje. También a la sede consular de México que finalmente otorgó el visado y a la Secretaria de Cultura de El Salvador, que le dio un boleto de avión para que marchara a estudiar.

De igual forma dio las gracias a personas altruistas que hicieron aportes económicos para apoyar a Pedro con gastos que tiene que hacer allá antes que le llegue el primer monto de la beca.

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