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Patrono de Ahuachapán:Dulce Nombre de Jesús

 Aunque durante tres siglos aproximadamente, los católicos de la  ciudad veneraron a la Virgen de la Asunción, actualmente el patrono de Ahuachapán es el Dulce Nombre de Jesús. Conozca la historia.

Ahuachapán

El templo Nuestra Señora de La Asunción, fue pintado. | Foto por El Diario de Hoy

Ahuachapán

Hablar de Ahuachapán no es solo recordar que es considerada como la “Ciudad de los ausoles”, sino también un lugar rico en historia, sobre todo religiosa.

Muestra de ello es la forma en que se instituyeron las fiestas patronales en honor al Dulce Nombre de Jesús.

El estudio sobre el Origen y evolución de las fiestas patronales de la ciudad de Ahuachapán, escrito por Aída Mercedes Galicia en mayo de 1992, asegura que según la tradición de la iglesia católica, durante la época colonial, todos los pueblos debían escoger un santo para que intercediera ante Jesús por ellos.

Y aunque no hay una fecha precisa, la historia recopilada en el estudio relata que así fue como eligieron a la Virgen de la Asunción, cuyas fiestas eran celebradas del 1 al 15 de agosto, para recordar la subida de María al cielo.

Sin embargo, dicha fiesta poco a poco fue desapareciendo, dando paso a la veneración del Dulce Nombre de Jesús.

lgunos ahuachapanecos aseguran que fue por las lluvias en ese mes que la fiesta fue cambiada, otros por la economía consideraron que era mejor celebrarlas en febrero, tomando en cuenta que Ahuachapán es una zona cafetalera y por ende en febrero se está al final de la recolección del café.

“Lo que sí es legítimo es que el presbítero Dr. Isidro Menéndez, en el año 1854, siendo cura párroco y vicario de la parroquia La Asunción tuvo la feliz idea de consagrarla (la imagen del Dulce Nombre de Jesús) concertándose con el señor obispo de San Salvador, Dr. Tomás Pineda y Saldaña”, reza el referido estudio.

Es así como el 17 de febrero de 1855, el obispo ordena la verificación de la consagración de la imagen del patrono, bendiciendo además el templo y el nuevo altar; y un día después se celebró la primera misa pontifical con asistencia de los párrocos del departamento (de Sonsonate, al que entonces pertenecía Ahuachapán). Desde entonces, los ahuachapanecos veneran la imagen y agradecen al patrono de la ciudad por haberse quedado con ellos.
La llegada de la imagen
Según explica Aída Mercedes Galicia, en su libro, la imagen del Dulce Nombre de Jesús fue traída de España en el año 1700, junto a otras cuatro más. Dos de ellas están en Guatemala, otra “en algún lugar de El Salvador” y de la otra no se sabe su ubicación.

Aunque no precisan fecha, los antepasados cuentan que originalmente la imagen fue llevada al municipio de Tacuba, en Ahuachapán, a la iglesia de la localidad; pero un terremoto a principios del siglo destruyó la iglesia y se optó por resguardarla en la cabecera departamental, “pero como el templo (de Tacuba) no se reparó nunca, la divina imagen quedó aquí (en Ahuachapán)”, explica Galicia.

Se cree que fue para entonces que comenzó a cobrar fuerza la veneración de la imagen del actual patrono de esta occidental ciudad.

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