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Patrimonio Cultural en deterioro

Ahuachapanecos demandan que los baños El Zapote sean restaurados y le den un uso adecuado al sitio.

Ahuachapán

El deterioro de las instalaciones es considerable y muchos vecinos consideran  que las autoridades y empresa privada local deben unir esfuerzos para recuperarlas.   | Foto por Roberto Zambrano

Ahuachapán

AHUACHAPÁN. Las instalaciones que ocuparon los baños El Zapote, en Ahuachapán, se están deteriorando por falta de mantenimiento.
Estos dejaron de funcionar hace veinte años aproximadamente. Su agua era considerada medicinal ya que provenía de los ausoles de la ciudad.


La casa fue construida en 1876, por lo que el paso del tiempo y la falta de obras mantienen en condiciones deplorables el sitio.


Las láminas ya están podridas y algunas se han desprendido de su posición original por lo que con el viento quedan expuestas en la fachada.
Aunque las instalaciones pertenecen al Ministerio de Salud (Minsal), hace algunos años la parte exterior fue pintada de blanco por la alcaldía.
Sin embargo, nuevamente luce manchada de lodo por los adobes que han cedido por la lluvia que reciben.


Para Juan Gutiérrez, lugareño, las entidades encargadas deben de intervenir el sitio porque representa peligro para la población.


El sitio es muy transitado ya que se encuentra en la intersección de la calle Panamericana y la Avenida Francisco Menéndez Norte, que es la que conduce hacia los mercados de la ciudad y la zona comercial.


Aunque hay pobladores que consideran que la construcción es una de las más sólidas de Ahuachapán, porque aún se mantiene de pie a pesar de  soportar varios terremotos e inviernos copiosos.


Antonio Cabrera, otro lugareño, señaló que el sitio debe de restaurarse para ser usado como mercado y así reordenar algunas calles que actualmente están ocupadas por vendedores ambulantes.


Historia


El lugar fue construido con el propósito de que las personas asistieran para bañarse con aguas azufradas ya que hasta el lugar llegaba ésta proveniente de los ausoles de la ciudad.


Con ello, además, evitaban que los lugareños viajaran hasta el cantón El Barro, donde se encuentras los ausoles. 


La casa se encuentra en el centro de la ciudad. Llegaban personas que padecían principalmente de artritis. Lo hacían de diferentes partes del país incluso de otros países centroamericanos.


Algunas personas que recuerdan el lugar cuando aún funcionaba, expresaron que las autoridades deberían restaurarlo y darle el uso que en un inicio tenía.


“Puede ser un gran patrimonio que se aproveche para atraer turismo, pero han dejado que se convierta en una amenaza para quienes transitan por la zona,” comentó un vecino.


Otros consideran que autoridades y empresa privada se deben unir en el proyecto. 

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