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Parque San Lorenzo, el único pulmón de Santa Ana

Pese a las limitantes económicas se ha mantenido en pie durante 18 años. Es un sitio donde resulta ideal hacer turismo ecológico y, a su vez, se puede disfrutar de más de 90 especies de animales silvestres y exóticos

Las guaras. Sin duda, son uno de los atractivos coloridos de este lugar.

Las guaras. Sin duda, son uno de los atractivos coloridos de este lugar.

Las guaras. Sin duda, son uno de los atractivos coloridos de este lugar.

SANTA ANA. En medio del cemento y el bullicio de la ciudad, los santanecos pueden contar con un espacio que inspira paz, tranquilidad y, sobre todo, aire puro. Se trata del parque ecológico San Lorenzo, situado en el kilómetro 67 y medio de la carretera que de Santa Ana conduce a Metapán.

Aunque tiene alrededor de 18 años de funcionamiento, no fue sino hasta este año que logró que el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) le otorgara el permiso para funcionar como "Centro de Resguardo de Vida Silvestre".

Actualmente, el lugar está bajo la administración de la Fundación Ambientalista de Santa Ana (Fundasan), entidad que desde el año 2000 comenzó a recibir animales en peligro de extinción y otros considerados como silvestres. En su mayoría, todos habían estado expuestos a condiciones extremas de maltrato.

La presidenta de Fundasan, Carmen Martínez, explicó que son alrededor de 95 especies silvestres en peligro de extinción las que cuidan hoy en día.

Entre ellas destacan los monos araña, los pajuiles, los pezotes y los coyotes, entre otros. Sin embargo, también tienen aves exóticas como pavos reales y avestruces.

La mayoría de ellos ha llegado luego de haber sido decomisados en diferentes lugares. Por ejemplo, el último animal recuperado es "Alexa", una mono araña que llegó hace casi dos meses pesando apenas tres libras, luego de que las personas que la tenían en cautiverio no cuidaran de ella.

Las secuelas sicológicas del maltrato aún están presente en este hermoso animal. Prueba de ello es que no se deja tocar de cualquier persona. Por el momento, es el animal preferido de la presidenta de Fundasan, única capaz de hacerla salir de su jaula.

Martínez aseguró que poder contar con una diversidad de animales también les permite impartir educación ambiental, a través de las visitas guiadas que hacen los alumnos de diferentes centros escolares.

Explica además que, haber sido denominados como un centro de resguardo de vida silvestre les permite tener una pequeña ayuda económica, ya que a partir de este año, la Asamblea Legislativa, a través del MARN, les autorizó recibir $2 mil mensuales para el cuido de los animales.

Pero esa cifra se queda bastante corta, si se toma en cuenta el gasto que tiene el parque ecológico en concepto de gastos administrativos, alimentación, mantenimiento y pago de empleados.

La representante aseguró que la cifra promedio que invierten al mes para tener al día los pagos ronda los $5 mil, por lo que los otros tres mil se reúnen gracias a la entrada de visitantes.

Por otro lado, una de las exigencias que también les ha traído este nuevo permiso es que están obligados a mejorar los resguardos de los animales, según cada especie, así como su ambientación; y, lo más importante, construir una clínica veterinaria en el lugar.

Para ambos proyectos, la fundación no tiene los fondos suficientes para hacerlo, por lo que esperan que personas o instituciones altruistas aporten para poder hacer realidad ambas exigencias que les ha impuesto el MARN.

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