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Padre Jorge Miranda entregó su vida a Dios y a la educación de los jóvenes

El sacerdote salesiano falleció ayer luego de luchar por varios años con una enfermedad renal

El padre Jorge se ganó el cariño de los jóvenes y todas las personas de la comunidad que llegaban a pedir su confesión, cada día ganaba nuevos amigos. Foto EDH /archivo

El padre Jorge se ganó el cariño de los jóvenes y todas las personas de la comunidad que llegaban a pedir su confesión, cada día ganaba nuevos amigos....

El padre Jorge se ganó el cariño de los jóvenes y todas las personas de la comunidad que llegaban a pedir su confesión, cada día ganaba nuevos amigos. Foto EDH /archivo

Sus familiares, amigos y exalumnos recordarán al padre Jorge Miranda exactamente como él siempre quiso: por su alegría y jovialidad.

Educador de muchas generaciones en colegios salesianos de Centroamérica, el padre Jorge falleció ayer por la mañana, luego de luchar por varios años con una enfermedad renal.

Procedente de una laboriosa familia con una tradición cristiana bien cimentada, Jorge Arturo Miranda Escamilla nació el 23 de abril de 1928, en San José Guayabal, Cuscatlán, hijo de Nicolás Miranda y Estebana Escamilla de Miranda.

Siendo niño conoció a los Salesianos en 1939, Santa Ana. Inició formalmente su vida religiosa en Ayagualo en 1944. Luego el 18 de septiembre de l954 fue ordenado sacerdote al mismo tiempo que sus dos hermanos mayores Julio y Carlos (ya fallecidos), quienes ese día oficiaron una misa en su villa natal.

Inmediatamente después de su ordenación, el padre Jorge fue enviado a estudiar licenciatura en teología en el Centro Superior Salesiano de Estudios Teológicos en Turín, Italia (1955-1956).

Siguiendo los pasos de San Juan Bosco, entregó su vocación a los jóvenes a través de la docencia. Por 40 años fue educador en obras salesianas en El Salvador, Guatemala, Honduras y Costa Rica.

Estuvo trabajando en varios países en el Colegio Don Bosco de San Salvador. Posteriormente, estuvo dos años en el Seminario menor de Ayagualo, en La Libertad; luego pasó al Liceo de Guatemala de Quetzaltenango, al Instituto Ricaldone de San Salvador.

Asimismo, formó jóvenes en el Colegio Don Bosco de San José, Costa Rica y en el Colegio Santa Cecilia de Santa Tecla, El Salvador.

Su fuerte fueron las matemáticas y tuvo el acierto de combinar exigencia disciplinaria con cariño salesiano, algo que aún es recordado con afecto entre sus exalumnos, entre ellos el cardenal nicaragüense Miguel Obando y Bravo, el exalcalde de San Salvador, Carlos Rivas Zamora, y el exministro de Defensa, Juan Antonio Martínez Varela, así como el canta autor costarricense Martín Valverde.

En sus años mozos, también se distinguió por su pasión deportiva como excelente jugador de fútbol y de ping pong.

Además, formó parte del Consejo Inspectorial de Centroamérica, asesorando a los provinciales salesianos.

En sus últimos años estuvo ejerciendo vida pastoral en la parroquia María Auxiliadora (Don Rúa) de San Salvador.

A sus 86 años siempre siguió fiel a su ministerio de confesor. Con las fuerzas disminuidas por la edad y la enfermedad, se dirigía diariamente a su confesionario para impartir la misericordia de Dios sobre los penitentes que a él acudían en a la parroquia.

De acuerdo con padre Heriberto Herrera, director del Boletín Salesiano, el padre Jorge siempre fue una persona muy amable y que cada día iba ganando nuevos amigos.

"Les caía bien a todos a pesar que era muy exigente, sus alumnos siempre lo recuerdan con mucho cariño y las comunidades donde ha estado", apuntó Herrera.

Según el director, el sacerdote sabía combinar la exigencias cotidianas con el buen humor. Añade que el padre Jorge se destacó por ser una persona muy inteligente y sobresaliente en el área de las matemáticas, lo cual lo llevó a ser un administrador muy sagaz.

Este día se oficiará una misa en su honor en la parroquia Don Rúa a las 9:00 y posteriormente serán sus exequias en la cripta del templo.

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