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Padre Abel Fernández, luchador por los jóvenes

Su tenacidad y compromiso hacia los jóvenes lo ha llevado a desarrollar proyectos de gran impacto en dicha población.

Padre Abel Fernández, luchador por los jóvenes

Padre Abel Fernández, luchador por los jóvenes

Padre Abel Fernández, luchador por los jóvenes

Su tenacidad y compromiso hacia los jóvenes han llevado al padre Abel Fernández a desarrollar proyectos de gran impacto en dicha población.

Pese a las dificultades, se ha mantenido firme y ha logrado cuanto ha querido, con la ayuda de Dios y grandes aliados que confían en su misión.

Nuestro Salvadoreño del Mes de junio es una persona que ha dedicado toda su vida al servicio de los demás, sobre todo, a favor de los jóvenes. El padre Abel Fernández ha impulsado varios proyectos en pro de la juventud, porque confía en que son los jóvenes quienes pueden llevar a El Salvador hacia el desarrollo.

Uno de sus principales proyectos es la Fundación Cristo Crucificado, desde la cual realiza varios proyectos de prevención y rehabilitación de adolescentes y jóvenes.

Este salvadoreño lleva ya 25 años de labor con los jóvenes, desde donde ha trabajado en la prevención y rehabilitación de esta población. Si por algo se ha caracterizado ha sido por su tenacidad, es decir, esa fuerza que le ha motivado a seguir adelante y no desmayar en el intento.

Esas décadas de trabajo le permitieron desempeñarse como director del Centro de Menores de Ilobasco, haber trabajado de la mano con el ex-Instituto de Protección al Menor (ahora Isna), así como llevar su mensaje a las llamadas "comunidades terapéuticas", donde ha convivido con jóvenes con problemas de drogadicción. "Este proyecto lo hemos trabajado en conjunto en América Latina y a través de estas comunidades hemos logrado que los jóvenes se amen a sí mismos y que aprendan a amar a su prójimo", asegura el padre.

El padre Abel es un sacerdote misionero que durante más de 20 años despertó los deseos de contribuir al mejoramiento de la sociedad salvadoreña. "La Fundación Cristo Crucificado es una contribución a nuestra sociedad, un llamado que Dios me hizo después de la guerra que padecimos en El Salvador. Yo me di cuenta de que las consecuencias de una guerra iban a ser muy difíciles, especialmente en la juventud salvadoreña. En realidad así fue. Surgió en mí un deseo de dar respuesta a las inquietudes de la juventud de hoy, víctima de un conflicto, como lo que estamos padeciendo: violencia, muerte y delincuencia, que lastimosamente no hay respuestas alternativas de prevención. Un joven en conflicto es un reclamo del amor y de la ternura de Dios".

"El padre Abel ha sido un gran apoyo para todos nosotros. Si la escuela tiene necesidades, él es el que anda buscando la ayuda y tenemos el apoyo de muchos lados, gracias a él, hoy por hoy, son muchos los beneficiados con este complejo educativo", afirma Claudia Alarcón, profesora del Complejo Educativo Monseñor Josué Caliachura.

Para este religioso, al igual que para su grupo que le acompaña en esta ardua labor, "la educación es uno de los elementos más importantes para prevenir la delincuencia, pero tiene que ser una educación con valores, porque al joven hay que recodificarlo con nuevos valores, como la justicia, la libertad y el amor. Tenemos que ayudar a la juventud", sostiene nuestro Salvadoreño del Mes.

"La juventud es un diamante sin pulir y hay tanta belleza dentro de su corazón. El mundo depende de ellos, de estos jóvenes que tienen que crear un mundo diferente, como el sueño de Dios: que el hombre viva para ser eternamente feliz. El joven, en el fondo de su corazón, busca la felicidad plena, esos valores del amor, la justicia y la libertad. Esos espacios deben buscarlos y descubrir su interior, porque solo así será capaz de cambiar este mundo".

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