Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Musical navideño reunió a centenares

"Vamos todos a Belén" fue una obra organizada por el Polígono Industrial Don Bosco, en la que participaron más de mil niños y jóvenes de los diversos programas que ejecuta la entidad con organismos internacionales

Los actores recordaron lo que vivió María y José en la víspera del nacimiento del Niño Dios. El elenco actoral fue de más de 800 personas.

Los actores recordaron lo que vivió María y José en la víspera del nacimiento del Niño Dios. El elenco actoral fue de más de 800 personas.

Los actores recordaron lo que vivió María y José en la víspera del nacimiento del Niño Dios. El elenco actoral fue de más de 800 personas.

"Vamos todos a Belén" superó las expectativas de los organizadores, pues no solo reunió a centenares de familias, sino que logró combinar teatro, pintura, música y ballet, lo que generó emociones, aplausos y un derroche de talentos que se vivió en el Polígono Industrial Don Bosco, en San Salvador.

La invitación al musical fue puntual. A las 6:02 de la tarde el director del Polígono, padre José María Moratalla, conocido como padre Pepe, agradeció la visita de los presentes y describió lo que disfrutarían la noche de ayer.

"El arte no es algo que se venda, por eso su hijos, nietos o amigos los deleitarán con lo mejor que tienen: su amor y talento al arte, lo que considero les ha cambiado la vida", recalcó.

Tras bambalinas los nervios de los actores, coristas, músicos y demás integrantes de la obra navideña estaban a flor de piel. Corrían de un lado hacia otro, mientras la niñas se ponían sus mejores galas, los jóvenes también. El resultado mostró una indumentaria impecable, digna de una gran presentación.

Todo estaba listo. Hasta el ambiente fue el propicio, el clima cálido junto a la luz de la luna generó una velada agradable.

Las luces del escenario iluminaron los rostros de los actores y de los miembros de la Orquesta Sinfónica Juvenil Don Bosco. El musical arrancó con la historia de la Virgen María y San José. Le prosiguió el séquito oriental, los zagalas y pastores. Luego el natalicio del Niño Dios. Los actores sumaban más de 800.

Los tres meses de preparación dieron frutos. Las actuaciones contagiaron al público que los motivó con aplausos y las interpretaciones musicales pusieron de pie a los espectadores, que disfrutaron de melodías como Nabuco y la Danza del Fuego, de Manuel de Falla, El Carbonero y otras más.

La sinfónica fue dirigida por Bryan Cea, de 25 años, quien ha realizado más de cinco conciertos con ellos. Solo los coristas y la orquesta reúnen 400 integrantes.

"Para este musical venimos trabajando desde hace tres meses, pero con la sinfónica llevamos más de un año de preparación", detalló el joven.

Cea contó que el proceso para elegir a los integrantes fue exhaustivo, ya que visitaron cerca de 40 escuelas del sistema público para invitar a los interesados a unirse al proyecto. De allí surgió la orquesta.

"Es un gusto ver tantos niños y jóvenes haciendo cosas grandes. Me encanta la obra", compartió Tania Orellana, asistente.

Las expresiones de arte de la obra están inmersas en los programas culturales que impulsan el Banco Mundial (BM), la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Unión Europea (UE).

Alba Urrutia es la coordinadora de la iniciativa que se ejecuta con el BM. Ella trabaja de cerca con la juventud y la niñez, por ello destacó que los tres proyectos auspiciados por dichas entidades comparten una misma visión, que es " la importancia del arte como sistema preventivo". Las diferencias entre los tres radican, principalmente, en las áreas que se trabajan, pues el BM se centra exclusivamente en música (orquesta y coro), y la UE y USAID incorporan ballet, teatro y pintura.

La habilidad en la pintura fue un elemento clave en el musical, ya que le dio vida a la escenografía con el colorido de los fondos, que iban combinados con las piezas musicales y la interpretación teatral.

El padre Pepe vino de España al país en 1985 y, desde ese momento, se dio cuenta de que debía trabajar en las comunidades, por las necesidades que conoció. Su motor es "apostarle a la cultura como medio de la prevención de la violencia. El arte genera autoestima, la autoestima es el primer eslabón del proceso educativo", indicó.

Ese es el reto que, con su equipo, implementa en el Polígono y que quedó demostrado con la calidad del musical, que dejó perplejos a los asistentes por las perfectas ejecuciones.

Lea además
Abrimos este espacio para el fomento de la libre expresión, que contribuya al debate y a la crítica constructiva. Te invitamos a hacer buen uso y a leer las normas de participación