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Muro perimetral del hospital santaneco genera grave peligro

Una parte del muro se desplomó en el costado norte del edificio donde no hubo daños personales

Peatones y automovilistas que transitan por la zona consideran que el deterioro del muro es un riesgo permanente. Foto EDH / Mauricio Guevara

Peatones y automovilistas que transitan por la zona consideran que el deterioro del muro es un riesgo permanente. Foto EDH / Mauricio Guevara

Peatones y automovilistas que transitan por la zona consideran que el deterioro del muro es un riesgo permanente. Foto EDH / Mauricio Guevara

Gran preocupación mostraron los pacientes que acuden al área de emergencia del hospital San Juan de Dios, de Santa Ana, debido al riesgo que representa gran parte del muro perimetral del edificio, el cual se encuentra en evidente estado de deterioro.

A esta incertidumbre se suman los transeúntes y automovilistas que circulan por el sector, ya que temen que la pared colapse a causa del exceso de humedad.

Uno de los sectores más críticos, según la opinión de los ciudadanos, es el costado poniente de la capilla del nosocomio. "El hospital debería ponerle atención a esta parte (del muro) porque en cualquier momento se puede caer. Aquí pasan muchos carros y con las vibraciones y la humedad puede pasar una desgracia", consideró el santaneco Carlos Menjívar.

El director del centro asistencial, Ramón Ábrego, dijo estar consciente del riesgo que se corre; sin embargo, explicó que por falta de recursos económicos únicamente han logrado reforzar pequeños segmentos del muro porque considera que hacer una reparación completa es un gasto que no alcanzan a cubrir con el presupuesto.

Ábrego explicó que estos trabajos iniciaron apenas hasta el año anterior, pese a que es un problema que vienen arrastrando desde hace más tiempo.

"Nosotros vamos a modo de dos o tres meses generando cierta economía, ese dinero es lo que se usa para comprar medicamentos, insumos y para ir subsanando áreas", explicó.

Dijo que están buscando apoyo con otras instituciones del Gabinete de Gestión Departamental para ver de qué manera se logra reducir el riesgo.

La preocupación de la población aumentó luego que las lluvias de los últimos días provocaron la caída de una parte del muro al costado norte del edificio. Un bloque de cemento de aproximadamente dos metros de ancho y siete de alto terminó cediendo.

Afortunadamente en esta ocasión no se reportaron víctimas personales ni daños materiales. Para retirar los escombros se requirió del apoyo del Ministerio de Obras Públicas, quienes colocaron una carpeta plástica para evitar que la tierra continúe recibiendo lluvia y prevenir un nuevo derrumbe.

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