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Mujer con tumor sin operación ni medicina hace siete meses

Teme que si no es intervenida a tiempo se le genere un cáncer en la garganta

Zoila no ha dejado de realizar algunas tareas de la casa; pese a los fuertes dolores de cabeza que a veces experimenta. fotos edh / Cristian Díaz

Zoila no ha dejado de realizar algunas tareas de la casa; pese a los fuertes dolores de cabeza que a veces experimenta. fotos edh / Cristian Díaz

Zoila no ha dejado de realizar algunas tareas de la casa; pese a los fuertes dolores de cabeza que a veces experimenta. fotos edh / Cristian Díaz

SANTA ANA. Zoila Jiménez, de 40 años, vio una luz de esperanza cuando en el hospital San Juan de Dios de Santa Ana le dieron el 18 de julio de este año, fecha para su ingreso con el fin de operarla de un tumor en la lengua, que le dificulta ingerir sus alimentos y le generan fuertes dolores de cabeza, entre otras dolencias.

Pero no fue así, ya que el día que se presentó al centro asistencial, el 27 de agosto, le dijeron que la intervención estaba suspendida por falta de unos "separadores" (instrumentos que se utilizan durante la operación).

Sólo le pidieron su número telefónico con la promesa de que le iban a llamar para cuando se reprogramara la cirugía.

Pero a la fecha la mujer, originaria de Ahuachapán, no ha recibido llamada alguna. Tampoco le han dado tratamiento para los dolores.

Para una falla de tiroides, que también le fue detectada, no recibe el medicamento (levotiroxina) desde marzo. No le explican si hay en existencia. Los fuertes dolores en su garganta y la cabeza han obligado a la fémina a que se automedique.

Cuando los dolores aparecen, se aplica unas inyecciones para calmarlos. Las mismas aseguró que le fueron regaladas y que desconoce el nombre. Pero se inyecta porque de lo contrario, el dolor hace que se desmaye.

"Yo me automedico en la casa porque cuando me dan las crisis es triste. Ya casi no como porque el espacio de mi garganta se está obstruyendo bastante. Los dolores son grandes", contó.

La pequeña venta de tortillas que tenía en su hogar con la cual ayudaba a los ingresos de su familia tuvo que ser cerrada. Los desmayos la llevaron a tomar esa decisión.

A la fémina no le detectaron la enfermedad en algún centro asistencial, pese a que consultó cuando comenzó a presentar los primeros síntomas en el nosocomio local.

Fue en una jornada médica que una doctora le dijo lo que tenía, tras consultarle de emergencia.

La experta fue quien refirió a Zoila al hospital santaneco, el 13 de agosto de 2013.

Tres meses antes había comenzado a presentar los primeros síntomas, como mareos, desmayos, pérdida de cabello y dolores de cabeza.

"En el centellograma y en exámenes de sangre me salió que tenía mala la tiroides, que se me unió con el tumor que lo tengo en la base de la lengua, buscando el esófago", relató.

Los ganglios los tiene inflamados y, además, le generan secreciones, por lo que en el hospital reconocieron la urgencia de la operación, pues podría desencadenar un cáncer, explicó.

Ella se siente agredida en su dignidad, pues en el hospital le tomaron fotografías y vídeos al tumor para análisis de un grupo de estudiantes.

"He sido una mujer que me ha gustado trabajar para ayudar a los demás en lo que sea posible; pero ya no puedo porque estoy echando mis tortillas y caigo. Pierdo la noción", expresó llorando.

El director del hospital, doctor Ramón Ábrego, dijo que no conocía el caso; pero invitó a la paciente a que lo busque directamente o llegue a la oficina por el derecho a la salud, del hospital, porque "siempre hay una alternativa".

Agregó que dicho centro médico cuenta con separadores al igual que el medicamento para la tiroides que la mujer requiere.

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