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Mons. Óscar Barahona, un hombre que toda la vida mostró sencillez

Este 2015  cumple  52 años de haber sido ordenado como sacerdote

Si usted ha visto los libros de  catequesis con los que se  preparan los niños para la Primera Comunión, Confirmación  o el famoso libro de alabanzas católicas celeste que tiene un triángulo en su portada,  si los conoce ya sabe un poco de la sencillez con la que vive Monseñor José Oscar Barahona Castillo, quien compiló la información para esos escritos.

Monseñor Barahona es un sacerdote que ha luchado por el bienestar de los más necesitados y siempre ha buscado la manera de estar con la gente.

El religioso nació el 29 de noviembre de 1938 en Mercedes La Ceiba, La Paz. Desde pequeño sintió la vocación al sacerdocio.

En la revista Las Bodas de Oro Sacerdotales escrito en el  2013 por las Hermanas de Nazaret recopilan frases y pensamientos de Monseñor Barahona. 

“En el cuarto de la casa había un altar; ahí estaban las imágenes del Sagrado Corazón, de la Santísima Virgen del Perpetuo Socorro (...) Cuando no me miraba nadie, me arrodillaba en la esquina del cuarto para orar, y me agradaba imitar la postura de la mano derecha del Corazón de Jesús, postura de bendecir”, contó Monseñor Barahona en la revista.

El 20 de enero de 1963 es ordenado sacerdote en la iglesia “Nuestra Señora del Sagrado Corazón”. Era una iglesia pequeña ubicada en el centro de Roma, en Piazza Navona.

Eso solo fue el inicio de los muchos sueños que perseguía Monseñor. “¡Qué fecha tan hermosa para mí! Estaba en el culmen de la alegría al ver llegar el día por mí tan deseado desde mi niñez”, contó el religioso.

La vida espiritual de Monseñor Barahona se resume en amor a la caridad, a la Virgen María, a la Eucaristía, a la oración, a la voluntad de Dios y a ser manso y humilde.

A finales de 1968, el sacerdote pidió a Monseñor Pedro Arnoldo Aparicio (quien era el Obispo de la Diócesis de San Vicente) un cambio, pues estaba un poco mal de salud. Él accedió y le nombró párroco de la iglesia colonia Nuestra Señora del Pilar, en San Vicente.

También fungió como formador en el Seminario San José de la Montaña por dos periodos, de 1972 a 1974 y de 1976 a 1982.

Tras la renuncia de Monseñor Aparicio, el 16 de junio de 1983 fue nombrado como Obispo de San Vicente. Los feligreses no cabían de la alegría  y felicitaron al religioso.

Su lema episcopal “hagan lo que Él les diga”, tuvo eco en los católicos, los que lo apoyaron en todo momento.

Pero en junio del 2005, por motivos de salud, Monseñor Barahona decidió retirarse y se refugió en la casa de la Congregación de las Hermanas de Nazaret, donde actualmente reside.

Obras sobresalientes de su ministerio episcopal 
A lo largo de sus 77 años, Monseñor Barahona ha trabajado por construir en el país el Reino de Dios. Su secretaria personal, la hermana Xenia Martínez, aseguró que el religioso siempre “ha querido pasar desapercibido. Él es un hombre humilde y tan amoroso que en su vida ha apoyado a todo el que se lo ha pedido. Es un hombre de oración”, mencionó. 

Entre las muchas obras que ha realizado en su vida sacerdotal están:  la ordenación de nueve parroquias.

 Hasta 1994, en 11 años de ministerio episcopal, Monseñor Barahona ha conferido la  ordenación sacerdotal a 41 sacerdotes.

La construcción del edifico del seminario Pío XII en 1989. Desde entonces el antiguo seminario pasó a ser  casa de “religiosos”.

Fundó la Congregación Hermanas de Nazaret, el 27 de diciembre de 1983, destinadas a diferentes apostolados y  pastorales de las comunidades.

También participó en la fundación de la radio católica de la Diócesis: Radio Emaús, en junio de 1994.
Además fundó Hermanos misioneros de Jesús de Nazaret,  o Hermanos de Jesús. 

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