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Más de 200 familias sufren por mal servicio de la Anda en El Amatillo

El abastecimiento, según los afectados, lo reciben dos veces por semana y solo por un par de horas

Los residentes en El Amatillo explicaron que el servicio que Anda les brinda es deficiente y que, incluso, hay zona que no lo reciben. Foto EDH / Insy Mendoza

Los residentes en El Amatillo explicaron que el servicio que Anda les brinda es deficiente y que, incluso, hay zona que no lo reciben. Foto EDH / Insy...

Los residentes en El Amatillo explicaron que el servicio que Anda les brinda es deficiente y que, incluso, hay zona que no lo reciben. Foto EDH / Insy Mendoza

LA UNIÓN. Más de 200 viviendas y negocios del caserío El Amatillo, del cantón Santa Clara, en la jurisdicción de Pasaquina, son afectadas por el mal servicio de agua potable que presta la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Anda).

Según los lugareños, en las comunidades de la zona tienen agua gracias a un proyecto que fue financiado por el gobierno de Luxemburgo hace más de diez años; pero que lo administra la autónoma.

Desde hace tres años, aseguran, sufren por el racionamiento de agua que se limita a un par de horas de servicio dos veces a la semana.

Anda explicó que el problema se debe a que la presión del agua en la zona no es suficiente para abastecer a diario el servicio en el referido caserío.

Víctor Gutiérrez, presidente de la Asociación de Desarrollo Comunal (Adesco) de El Amatillo, manifestó que el resto de comunidades aledañas como Santa Clarita, Santa Clara, San Carlos y San José, tienen agua suministrada por la Anda y la reciben las 24 horas de forma permanente.

En El Amatillo el servicio es tan irregular, dijeron sus habitantes, que hay familias que ni siquiera reciben el agua durante el par de horas, los dos veces a la semana, que les prestan el servicio; por lo que hay familias que se han visto en la necesidad de invertir en perforar pozos.

La gran mayoría sostuvo que debe invertir en la compra de agua envasada y en barriles.

Se suma que muchos van al río Goascorán a lavar su ropa para evitar el gasto en agua.

Lamentaron que, producto de su necesidad, tengan que contaminar las aguas del Goascorán con jabón y lejía.

Según Gutiérrez, "el río lo tenemos a orillas de las casas, muchas mujeres se van a lavar; otros se van en sus carros con los bidones de plástico a comprar el agua a una gasolinera".

Los habitantes coinciden en que, pese a no tener el servicio de forma permanente, sí pagan mensualmente a la autónoma.

El cobro mensual, haya o no agua, es de dos dólares con 50 centavos y el recibo llega puntualmente.

Los afectados señalaron que siempre preguntan a Anda las razones del racionamiento del agua, pero nadie les da una respuesta.

"Al menos nosotros lo recibimos dos veces a la semana, pero hay viviendas que no les llega agua en todo el mes, aquí tenemos que almacenar agua en pilas, barriles y cántaros" dijo Domingo Blanco, otro habitante de la zona.

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