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En marzo sacarán la primera cosecha de ostras

17 son los pescadores y ostreros de Las Mueludas que forman parte de la cooperativa que esta a cargo del  proyecto.  

Una balsa con varias linternas contienen la semilla de la ostra japonés, que es parte del proyecto de producción que tiene Fundatamarindo en la playa Las Mueludas.

Una balsa con varias linternas contienen la semilla de la ostra japonés, que es parte del proyecto  de producción que tiene Fundatamarindo en la playa Las Mueludas. | Foto por Insy Mendoza

Una balsa con varias linternas contienen la semilla de la ostra japonés, que es parte del proyecto  de producción que tiene Fundatamarindo en la playa Las Mueludas.

Para finales de marzo está programado sacar la primera producción de la ostra japonesa, el cual es  un proyecto del cultivo que financia la Fundación para El Desarrollo de El Tamarindo Fundatamarindo en  caserío Las Mueludas del cantón El Jagüey, jurisdicción de Conchagua.

El proyecto cuentan con asistencia técnica del Centro de Desarrollo de la Pesca y Acuicultura (Cendepesca). El  proceso inició el año pasado con una serie de capacitaciones a hombres y mujeres ostreros del lugar que  forman parte de una cooperativa.

Ellos han colocado adentro del mar una balsa con varios objetos conocidos como linternas donde cultivaron las  semillas.

César Carranza, coordinador local de Fundatamarindo, manifestó que en marzo del año pasado iniciaron con  todo el proceso, en diciembre se sembraron mil doscientas semillas de ostras en las linternas que están  sumergidas apoyadas de la balsa.

“Esperamos que sea entre marzo y finales de abril que estemos sacando la producción”, manifestó.

Dinora Mejicano es una de las beneficiadas y dijo que con eso mejorarán los ingresos económicos porque la  pesca esta mala, en esa franja de playa antes era abundancia la ostra de piedra pero con los años ha  escaseado el recurso.

Mejicano recibió las charlas para manejar el proyecto desde el monitoreo y la limpieza, y agregó que  “somos  como 17 miembros de la cooperativa y todos hemos aprendido hasta cómo limpiar las ostras, saber sobre el  crecimiento y el tamaño comercial”.

Salvador Cruz, pescador artesanal, y beneficiado del proyecto sostuvo que tendrán mejores ingresos  económicos y ya cuentan con el cliente que las comprará.

Un año de preparación

En marzo del 2015 iniciaron a darle forma al proyecto con la idea de promover  una oportunidad de subsistencia  alternativa para los pescadores que regularmente son afectados por condiciones climáticas que ocasionan la  reducción en la pesca y pérdidas por la falta de productos.

A la vez contribuirá a reducir la presión causada por la extracción de otras especies, incluyendo la ostra de  piedra que hay en El Tamarindo que es explotada sin que haya cumplido el ciclo de producción y crecimiento  adecuado.

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