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Malestar por sonido alto en dos negocios

b Los vecinos no descartaron hacer denuncia en la alcaldía

Las personas inconformes expresaron que ya han sostenido reuniones con los propietarios de los negocios pero que no han tenido resultados favorables. Las denuncias en la alcaldía por ese problema van en aumento. Foto EDH / MILTON JACO

Las personas inconformes expresaron que ya han sostenido reuniones con los propietarios de los negocios pero que no han tenido resultados favorables. Las denuncias en la alcaldía por...

Las personas inconformes expresaron que ya han sostenido reuniones con los propietarios de los negocios pero que no han tenido resultados favorables. Las denuncias en la alcaldía por ese problema van en aumento. Foto EDH / MILTON JACO

SANTA ANA. Residentes del barrio San Miguelito, en esta ciudad, se quejan del molesto ruido que generan dos restaurantes ubicados entre la 25a. Calle Oriente y 5a. Avenida Sur.

Según los afectados, un conchódromo y un bar-restaurante violan sus derechos de privacidad a través del uso desproporcionado de los aparatos de sonido.

"En varias ocasiones nos hemos acercado a ellos (dueños) para solicitarles que bajen el volumen de los aparatos, pero no hacen caso", explicó Óscar Castro, uno de los afectados.

El problema se genera cuando a altas horas de la noche ambos lugares continúan abiertos y generando ruido.

"Esta es una zona residencial y como tal debe de respetarse", indicó Castro.

Los residentes del lugar dijeron que de continuar la situación interpondrán una denuncia formal en la alcaldía.

El delegado contravencional de la comuna, Edwin Hurtado, confirmó que hasta la fecha no registran denuncias por este caso. Pero no descartó realizar una investigación de oficio.

"Los números de denuncias y casos relacionados con ruidos estridentes en altas horas de la noche ha ido en aumento. Esto se debe a que el número de establecimientos también ha aumentado", señaló.

Hurtado reveló que en lo que va del año se han recibido unas 450 denuncias, de las cuales un 35 por ciento tiene relación con la contaminación sónica en zonas residenciales o en lugares restringidos como hospitales, escuelas y asilos.

"Los propietarios de los negocios saben de la existencia una ordenanza y saben que en cualquier momento pueden ser multados si incumplen lo pactado en esta ordenanza contravencional", explicó.

Las sanciones por contaminar el ambiente con ruido estridente en horarios no permitidos van desde multas de $114 hasta el cierre total del establecimiento y el decomiso de los aparatos de sonido.

Hurtado hizo el llamado para que las personas que sean víctimas de este tipo de circunstancias denuncien.

Se intentó conversar con los propietarios de ambos negocios; pero se negaron a brindar declaraciones.

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