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[ Luego de publicación en EDH ]

Los niños de El Pimental y su primer clase de surf

Los niños surfean con pedazos de madera. Al conocer la historia, Amado De Jesús, medallista de bronce de este deporte, decidió trasladarse de Conchalío, en La Libertad, hasta El Pimental, en San Luis Talpa; llevar sus tablas y usarlas para darles un

Los niños de El Pimental y su primer clase de surf

Los niños de El Pimental y su primer clase de surf

Los niños de El Pimental y su primer clase de surf

mado De Jesús Alvarado, surfista medallista de bronce, no tardó más de cinco minutos para decidir trasladarse con sus tablas de surf desde la playa Conchalío, en La Libertad, hasta El Pimental en San Luis Talpa, y darles una clase gratis a seis niños que tratan de surfear con pedazos de madera.

La historia publicada por EDH lo conmovió el domingo pasado cuando impartía clases de surf, de inmediato y de manera determinante dijo: "vamos, quiero darles una clase a estos niños que lo hacen en pedazos de madera".

Mario, conocido como El Tiburón, un amigo que lo acompañaba esa mañana, se embarcó también en la aventura y puso a disposición su vehículo para trasladarse. Juntos sujetaron las cinco tablas en el techo del sedán azul.

Al filo de las dos de la tarde de ese domingo, ambos se encontraban en la playa El Pimental rodeados, no de los seis niños surfeadores en pedazos de madera, sino de casi 12 pequeños que se entusiasmaron con ver a los foráneos con tablas empleadas en competencias internacionales y que ese día servirían para que estos niños recibieran su primera clase.

La curiosidad por tocar una tabla, de las de verdad, quizás de las que solo habían visto en la televisión, era notable. Más niños se fueron agrupando y preguntaban cómo las habían conseguido, incluso más de algún padre de familia llegó para pedir incluir a su hijo.

En un momento, Amado preguntó: "quiénes son los surfistas", a respuesta todos levantaron su mano, "vamos al mar, les daré una clase a todos".

En cuestión de minutos, la marejada en la playa fue de los niños y jóvenes de El Pimental. Lo primero, una charla introductoria sobre surf, luego indicaciones de cómo usar la tabla, agarrarse y luego pararse.

El nerviosismo y las ansias florecían como espuma de las olas, pero las cinco tablas de Amado De Jesús no eran suficiente para todos los que esa tarde recibían su primera clase.

Entonces por "turnos" comenzaron uno a uno a montar por primera vez las tablas en El Pimental.

"Hay un par de estos bichos que tienen estilo, pueden ser buenos en el surf", comentó Amado a Mario.

Mientras ese diálogo seguía, era momento para cambiar turno y prestar la tabla a otro para que sintiera la adrenalina del mar.

La clase terminó. Era hora de dejar El Pimental y regresar a Conchalío, la promesa de Amado: volver otro día para dar otra clase y traer sus tablas.

La misma promesa dejó Alex, un periodista radicado en Washington, quien originó la historia publicada por EDH y les prometió buscar recursos y regresar con tablas, siempre y cuando asistan a la escuela y tengan buenas notas.

El sueño sobre las olas sigue...

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