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Los Chanta: una familia con su propia empresa

Don Jesús, un electricista octogenario, inculcó el oficio en sus hijos y nietos 

Don Jesús Chanta junto a su hijo y su nieto, ambos de nombre Raúl.

Don Jesús Chanta junto a su hijo y su nieto, ambos de nombre Raúl. | Foto por Miguel Villalta

Don Jesús Chanta junto a su hijo y su nieto, ambos de nombre Raúl.

SANSALVADOR. A sus 80 años, Don Jesús Chanta Rodríguez, aun trabaja y lo hace en uno de los oficios más peligrosos: el de electricista. Aunque dice que ha trabajado en varios oficios como el de albañil, la mayor parte de sus años los ha dedicado a la electricidad. Lo interesante es que Don Jesús inculcó ese oficio en sus hijos sin pensar que algún día él formaría parte de una empresa familiar, en la que comparte conocimientos y horas de trabajo con sus hijos y nietos. 

Don Jesús dejó un momento de lado sus herramientas e hizo una pausa en su trabajo de instalación eléctrica en una empresa reconocida, para relatar brevemente como fue que él formó a sus hijos.

Asegura que como pudo y con mucho esfuerzo enseñó a sus hijos ese oficio primero para que se ganaran el sustento diario, y segundo, para que no se fueran a desviar de los caminos de la honradez y la honestidad.

“Yo les he ido enseñando este oficio a mis hijos y ellos a mis nietos para que ellos puedan ganarse la vida honradamente, me entiende, porque yo luché para que no fueran corruptos, porque si no hubiera sido así a saber que serían, serían delincuentes o a saber. Con sacrificio pero les enseñé”, dice ahora Don Jesús con mucha satisfacción.

Don Jesús Chanta, un hombre de aspecto humilde, bajo de estatura y de arrugas pronunciadas, deja entrever sus pelo cano, que salen de su gorra que utiliza para trabajar haciendo instalaciones eléctricas en grandes empresas y naves industriales.

 Fue él quien sembró la semilla y posteriormente uno de sus hijos, Raúl Chanta, se especializó en ese arriesgado oficio y es éste quien inició con la empresa familiar, la cual según, Raúl Alberto, su hijo y nieto de Don Jesús, cuenta con unos 20 empleados, solo de familiares y parientes, y de vez en cuando alguno que otro amigo de la familia.

“Mi abuelo fue la pauta para que mi papá aprendiera electricidad; con el tiempo los conocimientos de alto voltaje los fue obteniendo poco a poco, hasta que él se decidió a crear su propia empresa”, explica Raúl Ernesto, uno de los nietos de Don Jesús que trabaja en la empresa familiar.

Por relatos de su padre, el fundador de la empresa de electricistas, Raúl Ernesto dice que su abuelo inculcó a su padre el oficio y que hasta muy pequeño lo llevaba al trabajo, y como eso le ha permitido a él y a sus hermanos tener un oficio con el cual ganarse la vida.

“Él siempre fue electricista, mi abuelo lo llevaba a sus trabajos desde pequeño, él nos cuenta  sus historias, que la vida siempre ha sido difícil y todo eso a mí me ha servido bastante”, relata ahora Raúl Ernesto, sobre su abuelo y su padre, quien fue quien consolidó la empresa familiar.

Los trabajadores de otras empresas que se encargan de acondicionar las oficinas con tabla roca y otros materiales, guardan un profundo respeto y admiración por la familia Chanta Rodríguez, pero especialmente por Don Jesús, pues a pesar de su avanzada edad, él sigue trabajando junto a sus hijos y nietos.

Hasta que Dios le dé fuerzas.
Y es que a la edad de Don Jesús Chanta (80 años), cualquier otra persona ya hubiera pensado en retirarse y descansar los últimos años de vida, pero ese no es el caso de Don Jesús Chanta, quien asegura que no piensa retirarse, mientras las fuerzas que Dios le concede, no le falten.

“Por la gracia de Dios, Dios me tiene alentado sigo trabajando todavía; mientras Dios me dé licencia sigo trabajando hasta que me quite las fuerzas”, manifestó con firmeza el octogenario.

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