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Los árboles reducen los daños causados por el cambio climático

Siempre hay una especie que se puede plantar, según condiciones de clima o suelo.

Plantas

Cada planta o árbol sembrados reduce daños. | Foto por Cortesía EDH

No podemos detener el cambio climático, pero podemos adaptarnos, ejecutando acciones enfocadas a contrarrestar la crisis.


Si bien es cierto que El Salvador por su pequeñez territorial no es significativo en el impacto en favor o en contra el deterioro del ecosistema del planeta tierra, lo mucho o poco que se haga en función de conservarlo, impactará en la calidad de vida de las futuras generaciones. 


 Es fundamental que busquemos unir esfuerzos en acciones pequeñas pero trascendentales, para conservar y fortalecer la sustentabilidad de nuestro ecosistema. 


Existe un total divorcio entre quienes tienen el poder de decisión, los que tienen recursos financieros y  los que tenemos elementos y conciencia de lo grave de la crisis que genera el cambio climático.


La solución es buscar coherencia entre las diferentes acciones por los distintos actores de la sociedad, en busca de adaptarnos o disminuir los efectos del cambio climático.


Hay situaciones muy incomodas que si no hacemos nada y creemos que es una moda que podemos ignorar, pero las tenemos en la frontera de nuestra existencia: de agua de calidad, escasez de alimentos, calores insoportables, proliferación de enfermedades, abundancia de violencia por la insatisfacción del entorno hoy desértico y  sucio por los desechos sólidos, líquidos y gaseosos, entre otra infinidad de caminos que nos conducen al caos.


Ahí surgen oportunistas que se lucran con la miseria de la población; vendiéndonos como artículos de lujo; el agua, la limpieza del entorno, las frutas y hortalizas y alimentos saturados de preservantes;   o medicamentos “mágicos” que resuelven problemas prefabricados, o que son causados por la artificialidad del estilo de vida.


Como contrapesó surgen las ideologías políticas corto placistas que sembrarán los cimientos del caos en buscar de una utopía alimentada por la lucha   de clases y creando falsas expectativas de solución, echando la culpa al prójimo.


Una ruta


Aún estamos a tiempo de sumar esfuerzos, recursos y conocimientos de acciones viables coherentes y factibles. Es así como la comunidad del vivero San Andrés se enfoca en apoyar toda iniciativa de responsabilidad social empresarial o individual y comunitaria; ofreciendo asesoría gratis y plantas al costo, apropiadas para cada situación.


Se pueden apadrinar proyectos de limpiar y reforestar 1 kilómetro de cada cuenca, bajo la filosofía que el que usa y contamina paga, tomar un kilómetro de carretera y convertirla en un paisaje atractivo, saludable y agradable; o una colina que al reforestarla podamos obtener agua en manantiales tierras abajo, porque los árboles son los canales naturales que tiene el subsuelo, además de ser los filtros naturales absorbiendo el C02, quedándose con el carbono y liberando el oxígeno que respiramos.

Los bosques dan mucho beneficios como madera, leña, frutas y evitan la temible erosión del suelo.

Lo importante es crear conciencia que todos somos responsables en el problema y la solución. Pretendemos conjuntar esfuerzos de empresas, alcaldías, comunidades, fundaciones, iglesias y demás actores interesados en convertirse en piezas importantes en la solución de la problemática gigantesca que se nos avecina, con el estrés térmico, estrés hídrico y el hambre.

Podemos tener nuestros jardines comestibles individuales o comunitarios. Antes de que el destino nos alcance. La fórmula es diciendo y haciendo Dios nos ha dado dones para que los pongamos el servicio de la humanidad.

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