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El loroco le da sabor y auge a San Lorenzo

Agricultores son favorecidos gracias a la creación de una cooperativa

Los asistentes al festival pueden adquirir loroco a precios muy cómodos.

Los asistentes al festival pueden adquirir loroco a precios muy cómodos.

Los asistentes al festival pudieron adquirir loroco a precios muy cómodos. También estuvo a la venta la jalea de jocote barón.

AHUACHAPÁN. Cuando Manfredo Fajardo, de 50 años, habla de sus tres hijos se le llenan los ojos de luz. Su voz cambia y su rostro, que siempre luce serio y cansado por el paso del tiempo y del sol en su piel, dibuja una sonrisa de satisfacción. Y no es para menos, sus hijos de 25, 18 y 17 años, hoy por hoy, han comenzado a superarse y tienen acceso a estudios superiores.

Manfredo es originario del cantón Conacaste, en San Lorenzo, Ahuachapán. Siempre se ha dedicado a la siembra de loroco y jocote barón, productos netamente locales.

Los pocos ingresos que percibía sólo le permitieron que sus hijos cursaran hasta bachillerato.

Sin embargo, desde hace tres años se integró a la Asociación Cooperativa de Producción Agroindustrial, Aprovisionamiento y Comercialización de Jocote y Loroco de San Lorenzo de R.L. (Acoapjsal de R.L.), donde comercializa el producto que cosecha. Con ello, sus ingresos han mejorado considerablemente, reconoce el hombre.

Por ejemplo, de cultivar una manzana de loroco, ahora tiene dos. En tanto que el precio de este también se ha visto beneficiado.

"Antes lo vendíamos a dos o tres coras la libra. Hoy, en la cooperativa nos la compran a $1.45", explica el agricultor.

Mientras que en el caso del jocote barón, lo ofrecían a $3 la jaba (embalaje en forma de cajón de plástico con rejas). Hoy en día, lo venden a mejor precio ($8).

"Antes lo dábamos casi regalado. No salíamos con los costos", recuerda el hombre.

Pero dice que no ha sido fácil, pues apenas cursó hasta 5o. grado en la escuela, ya que de pequeño tenía que ayudar a su papá en las faenas agrícolas para que sus ocho hermanos pudieran estudiar.

Pero, hoy por hoy, no se arrepiente del sacrificio realizado, pues además de ver a sus hermanos convertidos en profesionales, ahora también puede ver a sus tres hijos cambiar el rumbo de su vida.

"Como papá me siento motivado por la oportunidad que Dios me ha dado", asegura.

El mayor de sus vástagos es Omar Edgardo, quien actualmente cursa tercer año de Licenciatura en Administración de Empresas en una universidad privada de la capital.

A sus 25 años, el joven ya es el gerente de Acoapjsal, donde reconoce que todavía tiene mucho por hacer, "pero hacerlo de forma colectiva, porque el trabajo que se ve en San Lorenzo no es de dos personas, sino de todo un pueblo".

Sus otros hermanos estudian un técnico en arquitectura en Atiquizaya, ya que el próximo año desean ingresar a la universidad.

La historia

La cooperativa Acoapjsal de R.L., a 96.3 kilómetros de la ciudad capital, nació en noviembre de 2011, con la idea de producir jocotes y loroco.

El proyecto se ha fortalecido gracias al apoyo que recibieron de la Agencia de Cooperación Japonesa (Jica), a través de la estrategia "Un pueblo, un producto".

Esta busca identificar y promover productos o recursos naturales de un pueblo, para que se conviertan en la base del desarrollo económico y social de las comunidades.

Con ello, fortalecen la competitividad de las pequeñas empresas y el desarrollo de la capacidad organizativa.

La iniciativa cuenta con el apoyo de la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype) del Ministerio de Economía; del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO); y es financiado con fondos de la Cooperación Italiana.

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