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Libras de amor ayuda a 21 municipios del país

b El foro trató sobre la importancia de los primeros 1,000 días de vida de los niños

Ricardo Poma, presidente de Fusal, dio la bienvenida a la presentación del conversatorio sobre la importancia de la intervención en los primeros mil días de los niños. fotos edh / jorge reyes

Ricardo Poma, presidente de Fusal, dio la bienvenida a la presentación del conversatorio sobre la importancia de la intervención en los primeros mil días de los niños. fotos...

Ricardo Poma, presidente de Fusal, dio la bienvenida a la presentación del conversatorio sobre la importancia de la intervención en los primeros mil días de los niños. fotos edh / jorge reyes

La Fundación Salvadoreña para la Salud y el Desarrollo Humano (Fusal), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Especial Japonés para la Reducción de la Pobreza, realizaron ayer el conversatorio sobre la "Importancia de intervenir en los primeros 1,000 días de vida de los niños".

La presentación del conversatorio estuvo a cargo de Ricardo Poma, presidente de la Fusal y Yasuhiro Mitsui, consejero de la Embajada de Japón.

Los panelistas abordaron los resultados del programa Libras de Amor, que impulsa la Fusal, y destacaron el trabajo que este realiza en diferentes comunidades con sus "Nutripuntos" en 21 municipios del país.

En estos lugares (Nutripuntos) trabajan 625 voluntarios, donde ayudan en temas como la vigilancia nutricional, desarrollo y disponibilidad de alimentos y buena alimentación, donde las madres de familia cuidan a sus hijos desde la fase prenatal.

Los primeros 1,000 días de un niño comprenden desde antes de nacer, donde la madre debe cuidar su nutrición para evitar problemas al momento del nacimiento, ya sea de tipo congénito por deficiencias alimenticias por mal nutrición, hasta la alimentación del niño hasta los dos años de edad.

El objetivo de la ponencia era destacar la importancia de ayudar al desarrollo de los niños en esta etapa, y presentar los logros y el impacto del programa "Libras de Amor" en estos últimos 10 años, donde destacan los resultados obtenidos en Apaneca, San Julián, Ataco y Guaymango.

En Apaneca el nivel de desnutrición era de 47 % y ahora se ha reducido a un 11 %, luego de estos resultados realizaron un trabajo en los siguientes tres municipios donde muchos niños sufrían de desnutrición severa.

En San Julián, durante el año 2005, se registró un 37 % de niños desnutridos y se redujo al 12 %, en Ataco, para el mismo año era de un 49 % y se bajó al 16 % y en Guaymango en 2008, de un 41 % lo redujeron a un 27 %.

En 2004 desde que Fusal creó el programa comenzó a trabajar con un municipio donde ayudó a 8,000 personas, ahora se encuentra atendiendo a 21 municipios donde ayuda a 160, 000 personas.

Durante este trabajo las familias han creado 4,900 iniciativas productivas para mejorar el acceso a una buena alimentación, donde han creado 1,405 "granjitas criollas", además el 95 % de los niños menores de seis meses reciben exclusivamente lactancia materna.

Investigación BID

Durante en evento, el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, presentó una investigación sobre el "Impacto de la Desnutrición y Anemia en el Desarrollo Infantil en El Salvador".

Los datos que proporciona el BID, dicen que la prevención de la malnutrición es hasta los 2 años de edad, por lo que es de relevante importancia intervenir antes de esta edad.

Según estos estudios, el 42 % de la población salvadoreña de escasos recursos padece de anemia, debido al poco acceso a una alimentación sana, altamente nutricional o la falta de trabajo, esto en su mayoría en la población del área rural que habita en las zonas cafetaleras del país.

En el 20 % de la población de escasos recursos se dan tres fenómenos, el primero es que una de cada dos mujeres es atendida por personal profesional en el parto; el segundo, que los decesos en niños menores de 5 años reflejan el doble del porcentaje que la población en general; y el tercero, que los niños con mala nutrición tienen poca estatura..

Los principales problemas de desnutrición son la fase crónica, sobrepeso y obesidad; cuando estos problemas se dan desde antes de nacer hasta los 3 años, el daño es irreversible.

Los panelistas también analizaron el estudio del BID sobre la desnutrición.

Las encargadas del conversatorio fueron Celina Palomo, directora ejecutiva de Fusal; Carolina Rovira, coordinadora del informe sobre desarrollo humano del PNUD; Ana Palacios, directora de investigación de The Mathile Institute for the Advancement of Human Nutrition, Dayton, Ohio, U.S.A.; Nabeeha Kazi, presidente de Humanitas Global y CEO, Washington, D.C., U.S.A.; Irma Núñez, especialista en salud y nutrición del Sistema de Protección Social, de la Secretaría Técnica de la Presidencia de El Salvador y Deni Sánchez, especialista en protección social del BID.

Los problemas de una mala nutrición en niños menores de cinco años están relacionados con muerte prematura, desarrollo de enfermedades crónicas y discapacidades, entre ellas malformaciones congénitas y enfermedades cardíacas.

Los principales desafíos que se plantearon fueron la necesidad de un cambio de conducta social; proporcionar capacitaciones y herramientas a los centros de salud; políticas públicas que apoyen estos cambios, acceso y condiciones a vivienda.

Otro tema importante fue la intervención en niños y adolcescentes, para evitar embarazos a temprana edad, enfermedades, pobreza, fallecimientos y deserción escolar.

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