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Juventud vive con fervor la Semana Santa

Pese a que en la mayoría de actividades de esta época participan, en su mayoría, personas adultas, cada vez más aparecen jóvenes que se involucran y dedican su tiempo libre a ser parte de estas tradiciones

Cargar la urna es uno de los mayores honores para Jorge (manto calado), quien dice que la fatiga se vence con fe. foto edh

Cargar la urna es uno de los mayores honores para Jorge (manto calado), quien dice que la fatiga se vence con fe. foto edh

Cargar la urna es uno de los mayores honores para Jorge (manto calado), quien dice que la fatiga se vence con fe. foto edh

SONSONATE. Mientras decenas de jóvenes organizan excursiones a diferentes lugares dentro y fuera del país para disfrutar de la Semana Santa, también otro buen número se dedica a las actividades propiamente religiosas.

Uno de ellos es Jorge Olivier Orantes, un joven originario de Sonsonate y quien a sus 29 años no ha perdido ni una sola procesión desde 1988, cuando apenas había cumplido los tres años de edad y ya formaba parte de la Hermandad de Jesús Nazareno.

Asegura que aunque sus inicios fueron iniciativa de sus padres, conforme fue creciendo, la devoción y la fe lo hacían buscar por sí mismo estas actividades.

Tanto era su fervor que recuerda que suplicaba a su madre porque lo dejara participar en toda la procesión del Santo Entierro, el Viernes Santo. Sin embargo, debido a los compromisos familiares de sus padres, terminaban yéndose a casa a las 8:00 de la noche.

No fue sino hasta que cumplió los 12 años, en 1998, que aprovechó su ascenso a cucurucho juvenil para cumplir su sueño. 

"En esa categoría es obligación estar en toda la procesión. Ahí dije yo, aquí voy a aprovechar", explica.

En 2002 ingresó a la Hermandad del Santo Entierro como cucurucho.

Dos años después, ascendió a incensor. Ahí permaneció por tres años.

Para 2008, ascendió a cargador de la Hermandad del Santo Entierro, donde lleva cargando siete años consecutivos.

Su perseverancia y devoción hicieron que en 2013 lo escogieran como miembro de la comisión coordinadora, que es la que se encarga de organizar a las cargadoras del Viernes Santo.

"Para mí fue un sueño hecho realidad estar dentro de una organización de la hermandad, porque yo desde pequeño siempre quise ser directivo. Es algo que traigo en la sangre, porque a mí siempre me gustó la cuestión de las hermandades", afirma.

El trabajo

Debido a problemas económicos, Jorge dejó de estudiar la carrera de arquitectura y comenzó a trabajar para la Hermandad de Jesús Resucitado, por lo que ahora dedica todo su tiempo a las actividades propias de la Iglesia Católica.

El arduo trabajo que realiza previo y durante la Semana Santa asegura que es compensado al recordar todo lo que padeció Jesús durante su pasión, muerte y resurrección.

Sus labores intensas comienzan con el miércoles de ceniza y se ponen más difíciles desde el Domingo de Ramos.

Las jornadas inician desde las 5:00 de la mañana y se extienden a altas horas de la noche. Aunque algunos días hay más espacio para descansar, el joven sonsonateco asegura que los nervios porque todo salga bien, hacen que pierdan el sueño.

"Lo que me motiva a estar en esto es la tradición, el aspecto cultural, la fe y la devoción. Aunque inició como una tradición, esta se convirtió en hábito y el hábito despertó la fe", explica el joven de 29 años, quien reconoce que el cansancio más profundo lo sufre el Viernes Santo, después de la medianoche.

"Es un sueño bien tremendo, pero uno logra conectarse con Dios. A veces, tipo 3:00 de la mañana, uno dice que ya no aguanta, pero es Dios quien da fuerzas para seguir adelante", reconoce.

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