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Jica favorece con donativo a gente de San Lorenzo

La ayuda fue a través del programa "Sonrisas Globales", formado por japoneses que buscan ayudar a gente de escasos recursos económicos.

En total, entregaron 22 sillas de ruedas.

En total, entregaron 22 sillas de ruedas.

En total, entregaron 22 sillas de ruedas.

AHUACHAPÁN. Un total de 22 personas de escasos recursos económicos del municipio de San Lorenzo, en Ahuachapán, fueron favorecidos con sillas de ruedas gracias al programa denominado "Sonrisas Globales", apoyado por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (Jica).

La ayuda fue gestionada por la voluntaria japonesa Yumiko Sato, destacada como promotora de desarrollo comunitario en la alcaldía de la localidad.

La coordinadora del Jica, Naomi Nakano, explica que el programa es posible gracias a las acciones y gestiones de japoneses que buscan contribuir a cubrir algunas de las necesidades que presentan diferentes países donde hay voluntarios de ese país.

Una de las características del programa es que "todos los materiales y equipos donados son sin fines de lucro, con el principal objetivo de que sean utilizados por quienes más lo necesiten", afirma Nakano.

Agradecimiento

Los favorecidos con la donación se mostraron agradecidos; pues, aseguraron que debido a sus limitaciones económicas no podían aspirar a tener una silla de ruedas para movilizarse.

Por ejemplo, Petronila Escobar, de 36 años, se mostró emocionada con la silla de ruedas que se le otorgó a su papá, Joaquín Antonio Solis, de 89 años.

Petronila cuenta que su padre sufrió un derrame cerebral hace un mes y medio. Antes de eso, era un hombre trabajador, a quien le gustaba confeccionar atarrayas.

Sin embargo, desde que enfermó ha sido Petronila la encargada de brindarle todos los cuidados que necesita.

"Yo soy madre soltera y no tengo a nadie que me ayude con él", dice la mujer.

Para ella, la silla de ruedas le facilitará la movilización; pues, sin ella tenía que "chinearlo" para moverlo de un lugar a otro.

"Agradezco a Dios por esta bendición, porque uno debido a que no tiene el recurso económico, no puede aspirar a comprar una silla de estas", medita la mujer.

Por su parte, Juan Carlos Ágreda también explica que su esposa tiene un sobrino que por 20 años ha estado postrado en una silla.

"Agradecemos al gobierno de Japón que ha despertado el amor para con nosotros y nos han extendido la mano de ayuda", manifiesta Ágreda.

Además de las sillas de rueda, Jica también gestionó la entrega de balones de fútbol y uniformes a una escuela del deporte rey de este municipio occidental.

Asimismo, espera continuar brindando este tipo de ayuda a personas que lo necesitan no sólo en este municipio, sino a nivel nacional.

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