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Japón donó equipos para la gestión de riesgo de desastres

Incluye la transferencia de tecnología en estabilizacion de taludes 

Japón donó equipos para la gestión de riesgo de desastres 
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Como parte de un convenio suscrito en noviembre de 2012, el gobierno de Japón ha donado a El Salvador más de cinco millones de dólares en equipos para la prevención y reducción del riesgo  ante desastres naturales. La cooperación también destaca la transferencia de tecnología y experiencia en la estabilización de taludes.

 El pasado viernes, funcionarios de la embajada y de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA, por sus siglas en inglés) realizaron, junto a varios periodistas, un recorrido por los lugares donde se han hecho trabajos de mitigación e instalado modernos equipos de monitoreo de sismos, medición de las mareas y de las lluvias.

Los funcionarios nipones y del Ministerio de Obras Públicas (MOP) explicaron los pormenores de los trabajos de estabilización de un enorme deslizamiento de tierra, ocurrido en enero de 2009 sobre el kilómetro 25.7  de la carretera “SAL 38”, más conocida como “Carretera de Oro”, en la jurisdicción de Ciudad Delgado.   

  Dicha obra consistió en la perforación e instalación del drenaje horizontal, colocación de un muro “gavión”, remoción de tierra y corte del talud, recubrimiento con concreto, para impedir que la lluvia y escorrentía superficial continuaran afectando la pendiente muy pronunciada de que quedó tras el derrumbe; además de el drenaje superficial en la parte media del deslave.

El costo de los trabajos ascendió a más de 533 mil dólares, de los cuales $500 mil, fueron aportados por el Fondo Contravalor Japonés. 

Previo a la ejecución de la obra, técnicos del MOP, junto a expertos japoneses del proyecto Reducción de Riesgos (GENSAI, por sus siglas en japonés) del JICA, elaboraron los diseños para la mitigación, a partir de estudios e investigaciones.

Los trabajos estuvieron a cargo del Fondo de Conservación Vial (FOVIAL), que contrató las empresas constructoras y supervisoras, además de la administración.

Las acciones consistieron, principalmente, en la estabilización de la masa de tierra deslizada, mediante el manejo de las aguas superficiales y subterráneas, que incluyó la implementación de canaletas y siembra de zacate “vetiver” para evitar la erosión.

Para el control del agua subterránea se construyeron drenajes horizontales con equipo especializado, con lo que se logra evacuar el agua filtrada tras las lluvias, la cual pudieran provocar nuevos deslizamientos en la zona.

El asesor de la formulación de proyectos del JICA, Hayato Nakaura, dijo estar satisfecho de haber trabajado con personal del MOP. También destacó el envío de varios expertos japoneses para atender las necesidades, diseño y creación de nuevas estructuras enmarcadas en la gestión de riesgos.

“Realmente fue un proceso muy exitoso, no solo logramos transmitir tecnologías y experiencias que hemos tenido, sino que también se creó una fuerte amistad entre los equipos técnicos japoneses con los de obras públicas”, dijo Nakaura.

El funcionario japonés adelantó que en 2016 iniciarán una nueva etapa de cooperación que durará cinco años, para apoyar técnicamente al ministerio.

Como parte de ese programa, comentó que ya se está programando el envío de muchos expertos nipones para que puedan fortalecer la capacidad del MOP sobre la gestión del riesgo sísmico en carreteras.

Equipos de sismología, mareografía y otros

Con un aporte de cinco millones de dólares, Japón también ha contribuido al mejoramiento del equipo para la gestión de riesgo de desastres, que incluye modernos aparatos  para monitorear sísmos y tsunamis.

Estos fueron donados al Ministerio del Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y a la Dirección General de Protección Civil (DGPC).

Los equipos, instalados en  diferentes lugares del país, han mejorado la comprensión de la amenaza sísmica y, con ello, poder reducir riesgos de desastres, a través de la preparación de planes de respuesta y alerta temprana de tsunamis.

Además han hecho posible reforzar y mejorar la capacidad de respuesta y evacuación de las comunidades ubicadas en la zona costera del país, que suele ser la más afectada tras los tsunamis provocados por terremotos en el lecho marino.  

Uno de los mareógrafos, un aparato de última tecnología,  está instalado en el muelle del Puerto de La Libertad.

Con este se ha completado la red de “acelerógrafos” y “sismómetros” de banda ancha, para el registro y monitoreo de la sismisidad cercana y lejana, explicó el técnico en sismología del MARN, Francisco Gavidia.

La gira incluyó la visita del sismómetro de última tecnología instalado en el Instituto Tecnológico Centroamericano (ITCA), también donado por Japón.

 Los funcionarios japoneses también supervisaron  uno de los 12 pluviómetros, instalado en un predio de la Facultad de Agronomía, de la Universidad de El Salvador.
 

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