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Hermandades y cofradías, el alma de la "Bajada"

Diecinueve hermandades y cofradías participan en la organización y desarrollo de la ceremonia

Los miembros de las hermandades consideran un honor cargar al Divino Salvador del Mundo. Fotos edh / César Avilés

Los miembros de las hermandades consideran un honor cargar al Divino Salvador del Mundo. Fotos edh / César Avilés

Los miembros de las hermandades consideran un honor cargar al Divino Salvador del Mundo. Fotos edh / César Avilés

Para que millares de salvadoreños puedan vivir la Transfiguración del Divino Salvador del Mundo, hay detrás un ejército de voluntarios que organiza todos los detalles de la ceremonia.

Se trata de las hermandades de diferentes parroquias del país que realizan grandes esfuerzos para participar de esta gran fiesta católica.

Solo por el honor de cargar la imagen del Patrono, algunos salen desde sus lugares de origen, Ahuachapán, Santa Ana, Sonsonate y otros, la madrugada del día 5 y llegan puntuales a la primera misa, a las 6:30 a.m., en Catedral.

A primeras horas de la mañana, cuando ocurre la procesión de traslado del Patrono a la iglesia El Calvario, puede vérseles ataviados con sus coloridos trajes, inundando la avenida Cuscatlán.

Cuando el repique de campanas y los cohetes de vara anuncian el inicio del recorrido, están formados para salir.

Pero tras esa larga y ordenada fila de hombres, mujeres, niños y hasta ancianos de las 19 hermandades, hay todo un trabajo de organización.

Uno de los líderes es Joaquín Renderos, de la Asociación Cofradía Divino Salvador del Mundo, él y 20 muchachos más, con libreta y lapicero en mano, organizan la salida de los cofrades y les indican la cuadra en que cargarán al patrono.

Esto ocurre dos horas después, cuando de El Calvario salen a la Basílica Sagrado Corazón de Jesús y en la ceremonia de la Transfiguración, Joaquín y su equipo son quienes ordenan esa multitud de cargadores. "Me siento orgulloso, es mi manera de servir a Dios", dice Joaquín.

Vocación de servicio

Después de un viaje de 45 minutos, la procesión de traslado llega de Catedral a El Calvario, donde otros voluntarios han preparado su llegada.

Un grupo de mujeres de la Asociación Vía Crucis El Calvario cocina 2,000 tamales y prepara igual número de refrescos, para repartirlos a las cofradías, a las dos bandas, a la policía y a quien alcance.

"Entre todos donamos los ingredientes y hacemos los tamales. Creemos que sirviendo a nuestros hermanos, servimos también a Cristo", expresa Dolores Andino, del equipo de cocineras.

Luego de comer y descansar, las hermandades inician la nueva peregrinación a la Basílica Sagrado Corazón de Jesús, esta dura unas tres horas, y ahí los aguarda la Cofradía del mismo nombre.

Ellos se encargan de brindarles almuerzos a precios módicos y de darles un espacio para descansar, hasta las 4:00 de la tarde, cuando inicia la procesión solemne.

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