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Hay frutales rentables que no son difíciles de cultivar

Sin mayores cuidados, en pocos años brindan sus cosechas, además de leña y proteger mantos acuíferos y generar microclimas agradables

Hay frutales rentables que no son difíciles de cultivar

Hay frutales rentables que no son difíciles de cultivar

Hay frutales rentables que no son difíciles de cultivar

Dos características para aprovechar diferentes especies frutales. Una, que requieran pocos cuidados, la otra, que pueden ser procesados de diferentes maneras.

Hay numerosas especies que lo cumplen y que lamentablemente no son aprovechadas al máximo.

Árboles como el arrayán, carao, marañón y otros se desarrollan y brindan sus cosechas sin necesitar de grandes cuidados.

Las cosechas pueden ser procesadas, lo que prolonga el tiempo en que pueden ser consumidos y abre otros mercados tanto locales como extranjeros.

Beneficios

Pueden establecerse bosques con estos y otros frutales, con lo que además de favorecer la protección a mantos acuíferos y crear microclimas agradables, se contará en unos años, con abundantes cosechas e incluso leña proveniente de las podas.

Así se puede potenciar la seguridad alimentaria, la conservación del agua, evitar la erosión y las inundaciones, de tal forma que en función de producir frutas para la agro industria y como fruta tropical fresca, se herede a las nuevas generaciones un ambiente ecológicamente sostenible y generador de productos alimenticios para el consumo interno y especialmente para exportarlos.

Abundan las especies que se adaptan con facilidad a todo terreno, algunos son autóctonos y otros no, pero todos se pueden manejar de forma intensiva, optimizando su potencial para aprovechar sus bondades a corto plazo, en función de nuestra creatividad y estrategias de procesarlos y venderlos.

Esto se facilita si se aprovecha el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, a la vez que se genera una oferta significativa de ocupación para la fuerza de trabajo que habita zonas rurales.

Para ejemplo de estos bondadosos frutales destacan el nance, que se vende como fruta fresca, en preservados, vinos y jugos; el guayabo como fruta fresca, jaleas, refresco y néctares; el achiote, condimento muy apreciado y base de colorantes naturales.

Otras opciones son el matasano o manzana de Mesoamérica, que se ofrece como fruta fresca, en néctares, jugos y jaleas

El marañón común puede venderse como fruta fresca, preservado, vinos y especialmente como nuez. El marañón japonés es generador de fruta fresca, néctares, vinos y jugos; es muy atractivo por su follaje y floración roja.

El arrayán, plantado en surcos, da belleza a cualquier propiedad y se pueden vender sus frutos o procesarlos en néctares, harinas, jugos y vinos.

La paterna, cuyas semillas tienen demanda en el mercado local y de exportación, se puede vender como fruta fresca o en preservados.

El carao como fruta fresca, en torta y como materia prima para la medicina. Del cacao se aprovechan las semillas para elaborar chocolate, como harina para la industria de la confitería. Además es un gran generador de potasio para fertilizar orgánicamente otros cultivares utilizando la cascara de la mazorca.

La semilla del ojushte se vende salcochada y es excelente para preservarla envasada y exportar. El árbol es ideal para proteger mantos de agua. El guanabo se ofrece como fruta fresca o se usa para preparar jugos, néctares.

Otra opción es el tamarindo, que se vende fresco o se emplea para hacer jaleas, dulces, pasteles y se puede exportar en tortas.

La gran demanda de la horchata hace que sea óptimo plantar morro. El árbol es ideal para sostener orquídeas y bromelias, además es una planta forrajera para el ganado. El mamey se vende en el mercado étnico en forma de lascas y se puede hacer jugos y néctares.

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