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Glasswing celebra junto a 2 mil jóvenes, Día Mundial de la Dignidad

b Más de 60 embajadores y voluntarios participaron para promover este valor

Diego de Sola, presidente de la ONG (de pie), compartió con los alumnos del centro escolar Marcelino García Flamenco. fotos edh /lissette lemus

Diego de Sola, presidente de la ONG (de pie), compartió con los alumnos del centro escolar Marcelino García Flamenco. fotos edh /lissette lemus

Diego de Sola, presidente de la ONG (de pie), compartió con los alumnos del centro escolar Marcelino García Flamenco. fotos edh /lissette lemus

Por segundo año consecutivo, Glasswing International celebró el Día Mundial de la Dignidad, en un acto que contó con más de dos mil jóvenes de 16 escuelas.

Fue una oportunidad para compartir ideas y conceptos sobre lo que significa este valor y la importancia de que se haga respetar en cada ser humano.

El objetivo de esta celebración es que los jóvenes reconozcan la dignidad como un derecho integral para sí mismos y para los demás. Se les anima a expresarse y contar sus propias historias de una vida digna y la forma en que su existencia es interdependiente de la vida de otros.

"La dignidad es la base para que todo ser humano realice su potencial. Nuestro trabajo con los jóvenes en escuelas públicas nos demuestra claramente lo fundamental que es la dignidad individual ante los retos que enfrentan a diario", explicó el presidente de Glasswing International, Diego de Sola.

En el centro escolar Marcelino García Flamenco, de Santa Tecla, los jóvenes participaron en diferentes dinámicas, e hicieron lluvias de ideas con la guía de los voluntarios de Glasswing.

Como parte de estas actividades, empresarios y jóvenes profesionales, junto a estudiantes de los centros Supérate, se convirtieron en Embajadores de la Dignidad y compartieron las experiencias con los alumnos, sobre el acoso escolar y otros temas que atentan contra la dignidad.

Saúl, estudiante de noveno grado, relató cómo sus compañeros lo molestaban cuando ingresó a la escuela y le faltaban al respeto, pero también cómo poco a poco se fue ganando la confianza de otros, quienes comenzaron a respetarlo y a hacerlo respetar por los demás.

"Creo que ellos agredían mi dignidad, pero hoy ya no lo hacen", dijo el estudiante.

Jessica, en otro salón de clases, relataba una historia que viven a diario en las escuelas y en sus comunidades, como son las invitaciones a probar alcohol y drogas. "Ellos piensan que hay que disfrutar la vida, y sí hay que disfrutarla, pero de otra manera, respetando mi dignidad. Hoy ellos están presos, y yo sigo superándome", dijo la estudiante.

Por su parte, para Ernesto Olmedo, joven empresario y miembro de la comunidad Global Shapers, quien participó como embajador en la escuela Concha viuda de Escalón de San Salvador, la visión general de esta actividad se trató de promover una sociedad respetuosa.

"En países latinoamericanos como este, en los que tenemos tanta violencia y carencia de valores, creo que es importante que los jovencitos comiencen desde pequeños a escuchar estos temas porque es algo que van a llevar consigo toda la vida", añadió Olmedo.

Esta celebración fue ideada por Dignidad Global (Global Dignity), una organización fundada por el Príncipe Heredero Haakon, de Noruega, la cual promueve la idea de que todo ser humano tiene el derecho universal a una vida digna. Se celebra en diferentes países alrededor del mundo desde 2008, mediante las alianzas con organizaciones locales.

Hasta la fecha, más de 50 países han celebrado esta fecha con más de 100 mil alumnos de escuelas secundarias.

Por su parte, Glasswing International es aliada de Dignidad Global en El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá.

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