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Fundación Gloria de Kriete y Ágape atienden comunidades

La fundación tiene diez años de apoyar la asistencia que brinda Ágape a las zonas rurales de tres departamentos

Ana de Delgado y Ramón Vega, ambos de Agape y Celina de Kriete, de fundación Gloria de Kriete.

Ana de Delgado y Ramón Vega, ambos de Agape y Celina de Kriete, de fundación Gloria de Kriete. | Foto por Cristian Díaz

Ana de Delgado y Ramón Vega, ambos de Agape y Celina de Kriete, de fundación Gloria de Kriete.

La Fundación Gloria de Kriete y la Asociación Ágape El Salvador, han logrado disminuir el impacto negativo de algunas enfermedades, como  diarreas y  neumonías, en comunidades que tradicionalmente no contaban con asistencia sanitaria. Esto a través del Programa de Salud Rural Integral (Prosarin).

El mismo es impulsado por Ágape desde 1991; pero en  2006 une esfuerzos con la Fundación Gloria de Kriete, logrando llegar a más personas ya que inicialmente operaba en comunidades de Ahuachapán y Sonsonate. Pero con dicha unión se ha extendido a La Unión.

La atención
En San Francisco Menéndez están presente en las comunidades Conacaste, La Ceiba, Sacramento y Rancho San Marcos.

En Acajutla está en las comunidades Alvarado, Venado, Cóbanos, Porvenir, Valle Nuevo, Buenos Aires y Playa Azul.

Mientras que en Izalco está en Las Higueras y en Sonsonate en la comunidad La Flor.

Mientras que en el municipio de Conchagua, atiende a personas de playa Tamarindo, playa Negra Metaza, Jagüey y Milagro de Dios.

A la fecha atienden a una población de 23,889 personas que forman 6,019 familias.

Los resultados fueron dados a conocer en Sonsonate, en el marco de los diez años del apoyo de la Fundación, que de septiembre a diciembre evaluará el impacto de los seis programas permanentes que apoyan y que son ejecutados por organizaciones no gubernamentales.

La aplicación de estos les ha permitido beneficiar a 1,680,200 salvadoreños a través de programas de salud, educación, desarrollo comunitario, emprendedurismo y juventud, así como prevención.

Con ellos, pretenden comunicar que en El Salvador hay oportunidades, ánimos y voluntad de trabajar por el bien de otros y que existe la posibilidad de cambiar vidas a través del trabajo social.

A través del Programa de Salud Rural Integral lo que buscan es proveer servicios de salud preventiva y curativa a poblaciones de comunidades rurales, para mejorar su calidad de vida.

La directora ejecutiva de la Fundación, Celina de Kriete, expresó que tras una década, pueden contar historias de vidas cambiadas, programas realizados, estadísticas y de personas que ya no mueren por alguna enfermedad que son tratadas y prevenidas.

Destacó la ejecución del programa y la transparencia por parte de Ágape; además de la motivación que representa el  padre Flavian Mucci.

“Nuestro compromiso es a largo plazo y con Ágape estamos de la mano cambiando y llevando la ayuda a las personas más necesitadas”, expresó la directora ejecutiva de la Fundación Gloria de Kriete.

El director ejecutivo de Ágape, Ramón Vega, recordó que a pesar de que la relación con la Fundación data de una década, como familia Kriete han estado más tiempo apoyando el programa.

Explicó que en el inicio de éste, el aspecto de salud materno infantil permitía que un alto porcentaje de madres y niños, tuvieran problemas de salud serios y de sobrevivir en su etapa de infancia, respectivamente.

Esto porque encontraron enfermedades respiratorias que evolucionaban a neumonías; además de cuadros diarreicos con deshidratación, donde los principales afectados eran los infantes menores de cinco años.

También presentaban desnutrición, como resultado de no contar con un seguimiento periódico en salud por la falta de educación en las familias sobre la importancia del control materno durante el embarazo, de acuerdo a su nivel de riesgo y de no inscribir al recién nacido en un programa de control infantil que asegurara el recibimiento de las vacunas.

En 2005, por ejemplo, el 10% de recién nacidos presentaron bajo peso y signos de peligro; sin embargo, al 2015, apenas el 1% presenta dichas condiciones.

Hace diez años, de 1,625 menores de cinco años inscritos en el programa, el 42% presentaba desnutrición. En este año, de los 1825 infantes de la misma edad atendidos, el 24% presenta esa condición. 

Otros problemas era la falta de acciones de saneamiento ambiental, carencia de agua potable y escasas viviendas con letrinas y la falta de referentes comunitarios como promotores de salud que realizaran labor preventiva.

“Además esto se sustentaba en algo que se trabajó fuertemente que era la organización comunitaria para que de una manera autónoma se generaran soluciones en las mismas comunidades, buscando aspectos que fueran más allá del proyecto mismo”, recordó el director de Ágape.

La directora técnica de programas sociales de Ágape, Ana de Delgado, expresó que una de las ventajas, es que nació producto de las necesidades de las comunidades.

“Nuestros niños ya no se nos mueren por neumonía o por un proceso diarreico con deshidratación. ¿Por qué ya no tenemos mortalidad materna?, porque hay un adecuado seguimiento, hay acciones preventivas. El programa es preventivo, es anticiparnos a los problemas”, expresó de Delgado.

Uno de los requisitos para la atención de las comunidades era que no hubiera un promotor de salud asignado a esta.  

Actualmente cuentan con dieciséis promotores de salud, doce facilitadores de educación y seis médicos.

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