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Francisco: La Cruz es la respuesta al mal

El Papa seguirá hoy con los actos de la Vigilia Pascual, que celebra la resurrección de Jesús

El Papa Francisco preside el Viernes Santo su primer Vía Crucis, celebrado en el Coliseo romano, como líder de la Iglesia Católica. Foto EDH / EFE

El Papa Francisco preside el Viernes Santo su primer Vía Crucis, celebrado en el Coliseo romano, como líder de la Iglesia Católica. Foto EDH / EFE

El Papa Francisco preside el Viernes Santo su primer Vía Crucis, celebrado en el Coliseo romano, como líder de la Iglesia Católica. Foto EDH / EFE

CIUDAD DEL VATICANO. El Papa Francisco presidió ayer, Viernes Santo, en el Coliseo de Roma el primer Vía Crucis de su pontificado, en el que dijo que la Cruz de Jesús es la "palabra" con la que Dios ha respondido al mal del mundo y que los cristianos tienen que responder al mal con el bien.

Ante varias decenas de miles de personas que acudieron al Coliseo romano para el rito, el Pontífice manifestó que no quería añadir muchas palabras, "ya que en esta noche debe permanecer sólo una palabra, que es la Cruz misma".

"La Cruz de Jesús es la palabra con la que Dios ha respondido al mal del mundo. A veces nos parece que Dios no responde al mal, que permanece en silencio. En realidad ha hablado, ha respondido y su respuesta es la Cruz de Cristo", afirmó el Papa.

El pontífice subrayó que la Cruz es amor, misericordia, perdón y también juicio.

"Dios nos juzga amándonos, si acojo su amor estoy salvado, si lo rechazo me condeno, no por él, sino por mí mismo, porque Dios no condena, Él sólo ama y salva. No olvidéis esto", aseguró.

El Papa manifestó también que la Cruz es asimismo la respuesta de los cristianos al mal que sigue actuando en nosotros y a nuestro alrededor y que los seguidores de Jesús deben responder al mal con el bien, tomando sobre sí la Cruz, como Jesús".

El Obispo de Roma exhortó a los fieles a continuar el Vía Crucis en la vida de cada día, a caminar juntos "llevando en el corazón esta palabra de amor y de perdón que es la Cruz".

Durante las 14 estaciones del Vía Crucis, la cruz fue llevada por personas de las nacionalidades italiana, india, china, nigeriana, libanesa y dos jóvenes brasileños, a los que Francisco nombró especialmente, en relación a la próxima Jornada Mundial de la Juventud que se realizará en Río de Janeiro, en julio de este año.

Desde bien temprano, los fieles fueron llegando en gran número al imponente Coliseo, donde la explanada del Eliseo al arco de Constantino y las colinas que miran al Monte Palatino estuvieron colmadas de fieles, que portaron banderas de todo el mundo.

Previamente, el Santo Padre presidió la Pasión de Cristo en la Basílica de San Pedro, donde se postró contra el piso como símbolo de la pequeñez humana ante la inmensidad de Dios. Mientras oraba, el resto de los presentes acompañó arrodillándose en su lugar hasta que el Pontífice terminó de orar.

La "postración" no es un gesto nuevo, pues lo han practicado todos sus predecesores. Las novedades al estilo de Francisco serán la simplificación de la misa de la Vigilia Pascual, el sábado por la noche, en la que bautizará a cuatro adultos, y de la misa del Domingo de Pascua, que concluirá, a mediodía, con la bendición "Urbi et Orbi".

El Jueves Santo, Su Santidad se desplazó a una cárcel de menores de Roma, "Casal del Marmo", donde ofició una misa ante medio centenar de jóvenes -35 chicos y 11 chicas de entre 14 y 21 años- y lavó los pies a 12 de ellos en una ceremonia que conmemora la última de cena de Jesús con los doce apóstoles.

—AGENCIAS.

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