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Familias aún esperan ayuda para ranchos

Son nueve las familias que residen en condiciones deplorables ante la falta de dinero para construir una vivienda digna.

En abril pasado, EDH publicó la historia de las familias que requieren de apoyo. Foto EDH / archivo

En abril pasado, EDH publicó la historia de las familias que requieren de apoyo. Foto EDH / archivo

En abril pasado, EDH publicó la historia de las familias que requieren de apoyo. Foto EDH / archivo

LA UNIÓN. Con las primeras tormentas que han caído en la zona oriental, nueve familias que residen en caserío El Quebradón, del cantón El Gavilán, en la jurisdicción de El Carmen, han comenzado a tener problemas.

El agua se mete en sus ranchitos construidos con lamina, cartón, latas y plástico, razón por la que a inicios de abril solicitaron, tal y como EDH lo publicó, ayuda de las autoridades del gobierno municipal o central.

Son familias de limitados recursos económicos, en donde los hombres del hogar se dedican a la agricultura y labores de jornalero.

Lo que ganan les sirve solo para alimentar a sus familias.

Tienen más de 15 años de residir en el lugar y sus ranchos se dañan constantemente por las altas temperaturas que facilitan el deterioro del plástico con el que están forrados.

Ever Cruz, uno de los habitantes, dijo que cada dos años deben estar cambiando el plástico que les sirve de pared y que "las altas temperaturas, el calor los esta dañando más seguido".

Ahora, el problema ya no será de calor o altas temperaturas, sino de frío y de estarse mojando con cada tormenta.

A inicios de abril temían que con la llegada del invierno el agua se les filtrara por los agujeros que hay en los techos y las improvisadas paredes.

Aseguraron que el temor se convirtió en realidad, ya que con las primeras tormentas han comenzado a tener problemas para contener el agua.

Reiteraron que por años han esperado en las promesas de los diferentes candidatos a alcaldes la ayuda ofrecida, como donación de láminas, situación que se repite con la llegada de cada campaña electoral y que desaparece con la toma de posesión de los alcaldes electos.

Esta vez no fue la excepción, porque nadie les ha apoyado en la donación de materiales resistentes para que construyan, de manera un poco más formal, sus ranchos. Temen un triste invierno.

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