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“Estoy convencido de que hay que cambiar la iglesia desde adentro”, Sacerdote Luis Zazano

El sacerdote que se hizo famoso por sus audios en las redes sociales pasó por El Salvador y dejó su sello en esta entrevista.

Luis Zazano, el padre de las redes en El Salvador

Su carismático discurso permitió que los asistentes a su exposición "Encuéntranos: Vos y Yo", pasaran una reflexiva pero amena noche.

Argentino, apasionado del fútbol y de River Plate, fanático del mate, de la música de Mercedes Sosa y Soda Stéreo y dueño de un carisma especial, el padre Luis Zazano ha revolucionado la manera de difundir el evangelio.

Su modo de utilizar las redes sociales -principalmente el Whastapp y Facebook- para llevar la palabra de Dios hizo que desde la humilde ciudad de Alderetes, una pequeña ciudad de la provincia de Tucumán donde dirige su parroquia, diera el gran salto para ser conocido en China, Estados Unidos, Guatemala, Iraq… y también El Salvador, donde llegó para brindar una conferencia.

Con apenas 30 años y poco más de tres como sacerdote, Zazano ha sido bautizado por los algunos medios con apodos como “el predicador de las redes sociales” o el “Cura 3.0”.

A él no le molesta, aunque le sigue asustando un poco la fama y la notoriedad. Pero se le pasa cuando conoce casos o testimonios en que sus breves audios diarios donde comenta el evangelio han ayudado a cambiar vidas.

Su llegada a El Salvador confirma su fama. Imposible caminar más de un metro por los pasillos del Sheraton Presidente, donde dio la conferencia, sin que le detuviesen para un saludo, una foto, una felicitación. Él sonríe, hace un chiste, suelta una carcajada y sigue...


 

¿En las redes sociales está el secreto para llegar a los jóvenes?

Sí, pero no es tan solo a los jóvenes. Hay mucha gente sola, que solo tiene un celular y está sin esperanza. Es una manera de que la Iglesia llegue. Si vos querés que la iglesia cambie, comenzá por vos, como decía la madre Teresa de Calcuta. Yo criticaba a la iglesia, a los curas… Y ahora soy cura. Estoy convencido de que hay que cambiar la iglesia desde adentro.


 

¿De dónde sale la idea de los audios?

Todo empezó cuando me trasladan. Yo me voy de San Miguel de Tucumán a Alderetes, que no era muy lejos, pero ya no podía estar en contacto con el grupo de jóvenes todo el tiempo. Y entonces se me ocurrió lo de los audios a partir de un chiste que me enviaron por Whastapp…


 

¿Un chiste?

Sí, River había perdido con Boca y mis amigos me mandaron un audio burlándose. Ahí fue que se me ocurrió, se me prendió la lucecita y el Espíritu Santo sopló…  Así empezó, se los mandaba a ellos todos los días en un grupo cerrado de Facebook. Hasta que un día, por error lo puse en mi muro personal y entonces le llegó a mucha gente y se hizo popular. La gente lo empezó a compartir y se hizo viral.


 

¿Te asustaste?

Sí, porque estaba muy expuesto. Era un cura muy joven… Rezaba, lo habla con Dios. Pero estaba preocupado, porque yo soy humano, tengo mis errores y no me consideraba ejemplo de nada. Realmente pensé en dejar de enviar los audios, sentí que se me iba de las manos. Ya casi tenía decidido que iba a dejar de hacerlos, esperaba un mensaje que me dijera que tenía que seguir…


 

¿Y el mensaje llegó?

Llegaron dos. Uno de China y el otro de la Antártida. Me mandaron un mensaje de un grupo de personas que se reunían diariamente en China, donde los católicos son perseguidos, para decirme que ellos escuchaban los audios en una cafetería. Uno de ellos se los traducía al chino al grupo. Y también en la Antártida, donde los militares pasan un año aislados de todo en medio del frío.  A un hombre le llegó el audio a través de la esposa y todos los domingos los ponen para compartir la fe con el resto del grupo. Esos fueron dos signos claros que me indicaban que tenía que seguir.


 

¿Y ahora Guatemala y El Salvador?

Sí, aproveché que tengo vacaciones en febrero para aceptar una invitación y venir. Claro, de vacaciones no tiene nada, pero la he pasado muy bien en ambos países.


 

¿Hay una rutina para grabar los audios?

Entre las dos y cuatro de la tarde tengo un espacio libre, lo aprovecho para rezar, meditar y salir a correr un poco. En ese momento me siento, rezo, leo el evangelio del otro día, hago la meditación y lo grabo. No es que lo ensayo, lo grabo así, de primera…


 

¿Cómo salga?

Como salga. Vas encontrar algunos en un aeropuerto, con el ruido de un grillo, con sonidos de autos. Donde yo esté, lo grabo. Yo lo sigo haciendo como si le estuviera hablando a mis chicos, no pienso que lo escucha el obispo de allá o el padre tal porque eso me condicionaría y quizás ya no sería yo mismo. Siempre trato de ser lo más sencillo posible.


 

Tuviste el privilegio de conocer a Benedicto y a Francisco, dos Papas. No cualquiera…

Lo de Benedicto fue cuando apenas tenía tres meses de ser sacerdote. En ese momento era secretario privado del obispo y él iba a recibir el Palio. Recuerdo que Benedicto se sorprendio. “Usted es muy joven”, me dijo. Y luego agregó: “Es un defecto que ya va a pasar”. Esa vez estuve en la tumba de Juan Pablo II, un santanzo. Con Francisco estuve en 2013, en Río de Janeiro, y el año pasado en Roma.

El Proyecto del Perdón, una plática que cautivó a los salvadoreños

“¡No tengo la más pálida idea!”.

La respuesta, jovial y espontánea, salió de la boca del Padre Luis Zazano cuando alguien del auditórium, ya en el tramo final de preguntas y respuestas, le preguntaron al sacerdote un consejo sobre determinada situación.

Obviamente, luego contestó la pregunta. Pero el tono, siempre ameno y matizando con chistes, es una de las claves en las que radica el éxito del Padre Luis.

Su mensaje es cautivante basta ver las casi 1,500 personas que llegaron, casi sin publicidad, a oírlo al Sheraton Presidente, pero también lo son sus medios.

Su conferencia El Proyecto del Perdón, con un lenguaje claro y directo, fue celebrada por los salvadoreños como una bendición porque insta a despojarse de los resentimientos, olvidarse del rencor y perdonar, siempre recalcando la importancia de la oración.

 Su ejemplo final, una anécdota sobre Leonardo Da Vinci y sus modelos de Juan y Judas para pintar La Última Cena fueron el broche de oro para una jornada inolvidable.

“Es importante siempre que recibimos o sentimos una ofensa, analizarla para eliminar la exageración y lo que puede ser imaginario de nuestra forma de interpretar la ofensa y sí ver lo verdadero en ella”, dijo. 

Contó, además, cómo pasó de ser alguien que no venía de una familia cristiana a ser un sacerdote. “Yo era del otro bando, en mi casa no iban a misa ni bendecían la mesa antes de comer”, explicó.

“Una vez, cuando era niño, vi que un cura trató mal a una mujer y entonces generalicé, me dije que así eran todos los sacerdotes y me alejé de la Iglesia, la critiqué durante mucho tiempo sin saber que terminará siendo sacerdote.

 Ahora lo veo diferente, por eso quiero una Iglesia cercana y sencilla que acompañe”.


FRASES


“Sentí que se me iba de las manos. Ya casi tenía decidido que iba a dejar de hacerlos, esperaba un mensaje que me dijera que tenía que seguir…


 

“Sigo haciendo los audios como si le estuviera hablando a mis chicos, no pienso que lo escucha el obispo de allá o el padre tal porque eso me condicionaría”

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