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Enseñan un trabajo a los usulutecos

Por medio de un taller de habilidades

El estilista Gustavo Adolfo muestra las técnicas para realizar diferentes trabajos en el área de cosmetología. Foto EDH / Carlos Segovia

El estilista Gustavo Adolfo muestra las técnicas para realizar diferentes trabajos en el área de cosmetología. Foto EDH / Carlos Segovia

El estilista Gustavo Adolfo muestra las técnicas para realizar diferentes trabajos en el área de cosmetología. Foto EDH / Carlos Segovia

USULUTÁN. Desde 2006 hasta la fecha 735 niños, jóvenes y adultos mayores aprendieron un oficio y se graduaron de los talleres de habilidades para la vida que imparten un grupo de empleados del Ministerio de Educación.

Los cursos que se imparten son de cosmetología, corte y confección; además, de locución y duran un año.

Miguel Antonio Argueta es el director de los talleres, y aseguró que para poder mantenerlos durante nueve años han pasado muchas dificultades; pero que lo hacen por el beneficio de la población usuluteca.

Explicó que el Ministerio de Educación les apoya con el pago de los instructores y personal que labora en los cursos; sin embargo, los servicios básicos como alquiler del local en el que se brindan las clases y otras necesidades, deben ser cubiertas por los talleres, razón por la que hacen mucha gestión y piden el apoyo de todo buen salvadoreño que desee ayudarles.

Argueta explica que los gastos fijos de pago de alquiler, electricidad, agua y teléfono ronda los 550 a 600 dólares, sin contar el apoyo que Educación les da con el salario de los instructores y personal encargado de los talleres.

Dijo que para subsistir y seguir ayudando a los usulutecos, el alumno paga una cuota social de seis dólares.

El director explicó que a los cursos vocacionales llegan ciudadanos de los municipios de Jiquilisco, Puerto El Triunfo, San Dionisio, Santa María, Santa Elena, Ozatlán y de la cabecera.

Agregó que el esfuerzo que hacen es porque en 2005, que se decidió cerrar los círculos estudiantiles para remodelarlos y luego pasaron a la Secretaria de la Presidencia, se dejó sin oportunidad a mucho adulto de aprender un oficio.

"Nosotros trabajamos en el Círculo Estudiantil de Usulután y cuando se decidió cerrarlo decidimos seguir con los talleres que se impartían en los círculos porque las políticas de los nuevos centros implican que deben ser jóvenes a quienes vayan dirigidos sus programas, entonces mucho adulto se quedaba sin la posibilidad de aprender un oficio", dijo Argueta.

Buena parte de sus alumnos son personas adultas que quieren aprender un oficio y que buscan la superación a través de la enseñanza que brindan los talleres usulutecos, agregó.

"De nuestros talleres salen aptos para un trabajo o para iniciar con su propias pequeñas empresas con salas de belleza o sastrerías", dijo el director.

Destacó que no importa si quienes quieren optar a los cursos es gente mayor de 50 años, ellos los reciben, y rememoró que el espíritu es igual al de los círculos estudiantiles.

"En ellos (círculos estudiantil) igual participaban jóvenes y adultos; pero con la nueva legislación todo cambió", lamentó.

Agradecido

Gustavo Adolfo es un reconocido estilista que reside en la capital y uno de los principales apoyos de los talleres para la vida que se da a muchas mujeres que se inscriben.

Indicó que el círculo estudiantil fue una institución que le dio su apoyo en su etapa de juventud y que quiere retribuirle un poco de lo que le dieron.

"Apoyo los talleres desde ya hace mucho tiempo. Yo fui uno de los beneficiados con los cursos vocacionales por 1978, cuando vine a Usulután a estudiar el bachillerato agrícola. Me becaron en el círculo, estudié y lo que aprendí me sirvió para la vida, ahora yo apoyo sus esfuerzos", dijo.

Agregó que si bien el Mined ayuda al esfuerzo que se hace en los talleres, falta más protagonismo de parte del Gobierno mediante instituciones que impulsen el desarrollo de las personas y el crecimiento y nacimiento de nuevas pequeñas y medianas empresas, a través de la capacitación como del capital para iniciar un proyecto.

Reitera lo dicho por Argueta, que en nueve años los talleres han graduado a más de 700 personas en el departamento, gente que ya está apta para iniciar su vida laboral sin importar si es joven o adulta, sino las necesidades que se pueden solventar gracias a lo aprendido en los cursos.

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