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El encuentro de los Cumpas, una tradición que perdura

Cada 22 y 23 de julio los santos de Cuisnahuat, Tepecoyo y Jayaque se reúnen

Los "Santos compadres" se saludaron ayer, como hace 200 años, con la misma devoción y solemnidad de cientos de peregrinos. Foto EDH / Miguel Villalta

Los "Santos compadres" se saludaron ayer, como hace 200 años, con la misma devoción y solemnidad de cientos de peregrinos. Foto EDH / Miguel Villalta

Los \"Santos compadres\" se saludaron ayer, como hace 200 años, con la misma devoción y solemnidad de cientos de peregrinos. Foto EDH / Miguel Villalta

Cientos de peregrinos acompañaron desde Cuisnahuat, Sonsonate, las imágenes de San Cristóbal y San Lucas para desarrollar uno de los mayores rituales que se ha conservado por más de 200 años, el encuentro de los Cumpas.

Siempre, cada 22 de julio, los patronos hicieron su recorrido por las montañas y caminos vecinales y llegaron a Tepecoyo para reunirse en un ambiente de fiesta con otro compadre, San Esteban Protomártir, y dar paso a la tradicional "topa".

Alrededor de las 11:00 de la mañana, el sonido de los cohetes de vara anunciaba la llegada de los peregrinos y las imágenes, que fueron recibidos por los feligreses con mucha alegría y solemnidad. Allí se llevó a cabo el tradicional saludo de estos conocidos santos "compadres".

Asimismo, los mayordomos y capitanes de cada cofradía fueron acogidos por autoridades locales, con quienes se realizó un intercambio de regalos.

En este evento no pudo faltar el baile de los historiantes, que representan la lucha de moros y cristianos que dan más colorido al cortejo procesional.

De acuerdo a Jeannette González, alcaldesa de Tepecoyo, esta tradición resalta la amistad entre los pueblos.

La historia cuenta que San Lucas es invitado a pasar el invierno en las tierras altas de Tepecoyo y Jayaque, se unen a ellos San Esteban, San José y San Antonio del Monte, posteriormente se regresa en el verano.

Según González, esta tradición es una muestra de la fusión religiosa cristiano-indígena, reunido en un sólo día.

En Tepecoyo, lugar donde las imágenes de San Lucas y San Cristóbal pasaron la noche, tuvieron un recibimiento alegre y durante todo el día se desarrollaron múltiples actos culturales, así como el rezo del Santo Rosario por parte de los peregrinos.

Además, los habitantes del municipio y turistas pudieron disfrutar diversos platillos en un festival gastronómico organizado por la Asociación de Turismo, feria de artesanías; de igual forma hubo venta de productos de bálsamo propios de Tepecoyo.

Sumado a esto, hubo una tarde artística, carreras de cintas y reparto de tamales, chocolate, chicha y el típico nancito, una bebida macerada con chaparro que es tradicional para esta festividad.

Por la noche hubo quema de pólvora y se contó con la presentación de la orquesta Amigos Band, que puso a bailar a los habitantes y visitantes del municipio.

Hoy, en horas de la madrugada, los santos iniciaron la peregrinación para llegar a la entrada de Jayaque, donde serán recibidos por la cofradía de San Cristóbal, toda una fiesta que representa 200 años de historia.

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