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Denuncias por malos tratos agudizan pleito de sindicatos

Se disputan afiliación de trabajadores del hospital nacional San Juan de Dios. Hay quejas de agresión

Ambos grupos sindicales afirman tener miedo de las agresiones. Foto EDH / Francisco Torres

Ambos grupos sindicales afirman tener miedo de las agresiones. Foto EDH / Francisco Torres

Ambos grupos sindicales afirman tener miedo de las agresiones. Foto EDH / Francisco Torres

SAN MIGUEL. En septiembre, el sindicato General de Empleados del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (Sigesal) y la Gremial de Profesionales Técnicos y Auxiliares de Enfermería de El Salvador (Sigptees) mostraron una unión sólida al paralizar las labores en el hospital más importante de la zona oriental, el San Juan de Dios, de esta cabecera.

Pero la unión no les duró más de tres días y ahora están inmersos en sendos pleitos que han derivado ya en denuncias ante el Ministerio de Trabajo, en la Procuraduría de Derechos Humanos y hasta el despacho de la ministra de Salud, María Isabel Rodríguez.

Pero la diferencia marcada de criterios para negociar con el Ejecutivo, fue el detonante de un antiguo pleito entre ambos grupos.

Eso quedó evidenciado cuando Emérita Rivas, secretaria general de Sigesal llevó el caso ante el Ministerio de Trabajo, alegando que jefaturas de varias áreas del centro hospitalario estaban presionando y maltratando a las enfermeras para que se retiraran de Sigesal y se afiliaran a Sigptees.

Pero la acusación fue un bumerán, que a su vuelta le hizo daño al sindicato acusador.

Eso porque en una reunión de conciliación, Sonia Méndez, de Sigptees expuso que el plan informativo de sindicato llamó la atención de muchas enfermeras que estaban inscritas en Sigesal, pero que no podían cambiarse a la agrupación de enfermeras, debido a que Rivas se negaba a firmarles la carta donde solicitaban su dimisión.

Acordaron citar para una nueva reunión a quienes supuestamente deseaban su baja de Sigesal, para entrevistarlos en privado y si la representación del Ministerio de Trabajo descartaba las presiones, Rivas en ese acto, firmaría las autorizaciones para la dimisión.

Consta en las actas, a las que tuvo acceso El Diario de Hoy, que esa reunión terminó en un zafarrancho, porque Sigesal no esperaba que llegaran casi 70 de sus afiliados, buscando que les dieran de baja.

Se tienen miedo

Entonces Rivas dijo que solo firmaría las cartas del personal de enfermería, que eran unas 30 personas; el resto aun sigue inscrito a Sigesal, porque aun no obtienen la firma de liberación.

En las entrevistas hechas por el Ministerio de Trabajo a las enfermeras que lograron retirarse, consta que todas ellas dijeron que abandonaban su afiliación a Sigesal por voluntad propia, sin presiones de ningún tipo.

Pero la historia que cuenta Rivas es muy diferente a lo que reflejan los documentos a y lo que expone Méndez.

Rivas dice que tiene temor de que le hagan daño a su compañeros de sindicato y a ella misma, porque dice que en el sindicato adverso "hay gente mala".

Este conflicto no pasaría de ser una pugna de poder, o más bien, una medición de fuerzas entre sindicatos, el problema es que hay serias denuncias por supuestas agresiones en Derechos Humanos y el pleito ha comenzado a generar desconfianza entre los trabajadores que no pertenece a ninguno de los grupos en pugna.

Eso porque Sigesal ha comenzado una ofensiva de boletines que cuelgan en las paredes casi a diario y muchos ahora sospechan que si nadie le pone freno al conflicto, este puede dejar golpeados o casos más serios.

Méndez también dice tener miedo de esta situación. Su seguridad, según dice, no está garantizada, por eso prefiere evadir a sus adversarios.

Además, el problema se agudiza por las supuestas violaciones a las leyes y a los derechos de los sindicalistas, y de quienes no lo son.

El Diario de Hoy habló con una enfermera recién contratada en el hospital, que sin darse cuenta, ahora es miembro de uno de los dos grupos en conflicto.

No se publica el nombre de la enfermera ni del sindicato al que la afiliaron contra su voluntad, porque ella tiene miedo a las represalias.

Lo ilegal

Esta enfermera no recuerda en qué momento firmó la carta de afiliación al sindicato, pero ya revisó ese documento y está segura de que sí es su firma. Presume que "alguien" le puso ese documento entre los papeles que debía firmar para su contratación, pero no está segura de ello.

Esto constituye una clara violación a la ley laboral, por lo que El Diario de Hoy buscó la versión del doctor Manuel Pacheco, director del centro hospitalario, pero este no quiso hablar del caso y nos remitió a las representantes de los sindicatos en conflicto, para que aclararan el asunto.

Pero las presuntas ilegalidades cometidas por los sindicatos en contra de los afiliados y otros empleados que nada tienen que ver con la vida sindical, son muchas.

La más grave se registró en octubre de 2012 cuando Sigesal junto a la administración del nosocomio y de la jefe de pagaduría del hospital removieron a una veintena de personas de las filas de Sigptees y las inscribieron, sin que ellas superan, en Sigesal.

Entonces las jefaturas de la administración del nosocomio admitieron haber cometido la ilegalidad por ignorancia, y el caso se quedó sin ser denunciado ante la Fiscalía General de la República.

Hoy tanto Rivas como Méndez se acusan mutuamente de cometer actos ilegales, lo que contribuye a agudizar aún más el conflicto interno en el nosocomio.

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