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Dei Verbum reconoció la labor de salvadoreños altruistas

La organización otorgó el nombramiento de "Ángel de Dios" a personas y empresas que apoyaron a la ONG en 2014.

Brenda de Miguel, de Fundación TCS, recibió uno de los reconocimientos del manos del padre Martín Ávalos.

Brenda de Miguel, de Fundación TCS, recibió uno de los reconocimientos del manos del padre Martín Ávalos.

Brenda de Miguel, de Fundación TCS, recibió uno de los reconocimientos del manos del padre Martín Ávalos.

La Fundación Dei Verbum hizo un reconocimiento especial a catorce salvadoreños, quienes han contribuido significativamente en el desarrollo de El Salvador a través de los proyectos de ayuda humanitaria que opera esta organización.

El evento inició con la Santa Eucaristía, celebrada por Monseñor Martín Ávalos, presidente de Fundación Dei Verbum, además contó con la participación del reconocido Ministerio de Alabanza Dei Verbum.

Las personas y empresas galardonadas y a quienes la Fundación Dei Verbum les dio un nombramiento especial llamándoles "Ángeles de Dios" son: familia Figueroa Durón, familia Marroquín López, familia Muñoz Kessler, Juana Elizabeth Acevedo de Madrid, Dra. Rosario de Saca, Eileen Simán de Bahaia, Esperanza Moreno de Peña, Mercy Gutiérrez, Ricardo Simán, Ángel Antonio Reyes Martínez, Fundación TCS, Diavetsa, Itcorp y Surtimedic.

"Les nombramos nuestros 'Ángeles de Dios', porque eso es lo que son para nosotros, unos ángeles que Dios ha enviado a nuestro auxilio", dijo el sacerdote Martín Ávalos.

"Durante el año que recién finalizamos se benefició a centenares de personas a través de nuestros proyectos de ayuda humanitaria, muchos de nuestros beneficiarios son adultos mayores que se encuentran en situación de abandono, niños y niñas que han hecho de las calles su refugio, jóvenes que por su situación económica ven amenazado su futuro", añadió Ávalos.

El presidente de la entidad detalló que toda la ayuda que Dei Verbum ha brindado ha sido gracias al corazón noble de personas y empresas altruistas, quienes comparten el anhelo de una sociedad en paz e inspirada en la práctica de valores humanos y principios morales.

"Sin duda, la misión que un día estas personas y empresas asumieron al ayudarnos para hacer vida el Evangelio de Jesucristo fue muy grande, pero hoy, un año después, podemos decirles misión cumplida", concluyó Ávalos.

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