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Dei Verbum dio almuerzo navideño a gente pobre

Muchos agasajados son indigentes

Los beneficiados con esta acción de caridad agradecieron a los organizadores por haberse acordado de ellos al celebrarles la Navidad. foto edh / Cristian Díaz

Los beneficiados con esta acción de caridad agradecieron a los organizadores por haberse acordado de ellos al celebrarles la Navidad. foto edh / Cristian Díaz

Los beneficiados con esta acción de caridad agradecieron a los organizadores por haberse acordado de ellos al celebrarles la Navidad. foto edh / Cristian Díaz

SANTA ANA. La Fundación Dei Verbum ofreció un almuerzo navideño el miércoles 24 de diciembre, a centenares de personas pobres de la ciudad. Muchos de los beneficiados son indigentes.

Además recibieron regalos, entre los que había artículos de primera necesidad y fruta propia de la época; además fueron alegrados con villancicos navideños, la presencia de Santa Claus y de los Reyes Magos.

Pero sobre todo, según los involucrados, recibieron la atención y el cariño de más de 500 personas que fueron las encargadas de la organización y donación de los insumos para el evento, que comenzó a prepararse desde hace más de un mes.

El presidente de la fundación, monseñor Martín Ávalos, explicó que es la primera ocasión que se organiza la actividad, la cual fue realizada en la parroquia Madre del Salvador.

Monseñor Ávalos dijo que la intención era compartir con los más desfavorecidos, ya que ese "es el verdadero significado de la Navidad".

Llamado del Papa

Asimismo explicó que el evento surgió a partir de la recomendación hecha por el Papa Francisco, quien les ha dicho que no solamente hay que hablar de hacer el bien a los pobres, sino que también hay que llegar a ellos.

"Hemos querido compartir, no solamente dar de comer, sino compartir nuestro tiempo con aquellos, que son la presencia de Cristo", manifestó monseñor.

Uno de los beneficiados, Gabriel de Jesús García, de 67 años, reconoció que el miércoles no tenía segura la comida del día.

Desde hace 11 años duerme en las calles, tras la muerte de su madre, a quien cuidaba. La vivienda donde residían, en Texistepeque, fue vendida por sus hermanos.

Esporádicamente trabaja en las fincas, donde a veces duerme; pero cuando terminan las labores, regresa a las calles santanecas.

"Si no hubieran hecho la actividad no hubiera tenido la comida segura; hubiera ido por la terminal a ver si hallaba algo botado", comentó.

Expresó que cuando fue invitado a la actividad, lloró de alegría.

El administrador de la fundación, Carlos Luis Carranza, reflexionó que Jesús se hace presente en las personas que tienen hambre, sed, que están enfermas y que en muchas ocasiones son ignoradas.

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