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Agropecuaria

Cultivar guayaba taiwanesa abre distintos mercados

Bajo buen manejo, en pocos años brindará cosechas continuas que tienen una óptima demanda

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La guayaba taiwanesa es un cultivar de los más bondadosos alta mente recomendado para sembrar desde la costa hasta los 1700 msnm y desde un pequeño espacio del jardín hasta realizar cultivares de  grandes extensiones.

Para propagarla se hace por medio de injerto y el patrón que se usa es el guayabo tradicional o nativo, el cual se adapta hasta en terrenos marginales y a todas las variaciones climáticas en El Salvador.

Variedad
La guayaba puede ser utilizada para consumo fresco, con facilidades de procesamiento para la producción de saborizantes, refrescos y repostería.

Los principales nutrientes que contiene toda guayaba son proteínas, vitaminas, minerales, calorías, aminoácidos y carbohidratos.

La acción antioxidante de  la vitamina C, hace que el consumo de guayaba sea beneficioso para nuestra vista, piel, oído y aparato respiratorio.

Los frutos de la guayaba facilitan el procesamiento de bocadillos como las jaleas, ricas en ácido fólico, una vitamina del grupo B que ayuda a combatir el mal aliento causado por la gingivitis, enfermedad de las encías.

También es considerada una planta terapéutica especialmente en Filipinas, donde es utilizada como antiséptico, astringente y antihelmíntico, ya que mata las bacterias, hongos y amibas.

La guayaba taiwanesa es una variedad creada en Asia, donde es muy difundido y aprovechado su cultivo. Los frutos son redondos, un poco achatado en los polos, de color externo verde claro y un peso promedio de 1.5 libras.

Tienen mesocarpio grueso de aproximadamente 2.5 cm de color crema, sabor dulce y textura crujiente antes de su completa madurez, que es el momento ideal de consumo.

La siembra se recomienda a 4m x 4m, dando una densidad de 437 plantas por manzana. Las dimensiones de los hoyos de siembra son de 40 cm x 40 cm. Si el suelo es muy arcilloso, se recomienda mezclar hasta un 50% de tierra preparada o tierra negra.

La poda
El objetivo de la poda es formar una planta con una arquitectura definida: el centro despegado de ramas para una buena circulación del aire y penetración de luz uniforme.

Cuando la planta alcanza una altura de 0.40-0.50 m, se procede a eliminar la parte apical, posteriormente de cada nudo surgirán 2 brotes, de estos se seleccionan cuatro, deben estar distribuidos uniformemente en el espacio. Cuando estos brotes se transforman en ramas y tienen una longitud de 0.40 m, se eliminan los 0.10 m de la punta y luego se seleccionan dos brotes y así se sigue hasta completar 5 podas con lo que 64 ramas listas para producir fruto.

Después de la cosecha hay que podar para que se formen ramas nuevas que son las que producen.
Se debe mantener la altura de la planta como máximo de 2 metros, ya que si crece más se dificulta las labores de control de plaga y enfermedades, despuntes y cosechas.

A las plantas mayores de 10 años se les debe realizar una poda fuerte que consiste en eliminar todas las ramas de la copa, dejando únicamente las bases.

Recordemos que la piel de guayaba es fácil de penetrar, porque es muy delgada y crujiente; lo cual facilita la penetración de microorganismos.

Toda gota de agua se forma en torno a un sólido, el cual puede ser una partícula de polvo o un microorganismo, por lo que es frecuente que al caer la lluvia o el rocío y hacer contacto con una guayaba, el microorganismo penetre en la fruta generándole daños.

Para evitar este problema  basta colocarle un plástico en la parte superior y la producción no tendrá ningún problema y felizmente estaremos cosechando todo el año. Recordemos que en un cultivar, cada fruta es dinero y hay que cuidarlas para satisfacer a nuestros clientes.

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