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Crece temor en oriente por repunte de homicidios

b Pobladores de oriente prefieren no hablar o hacerlo en voz baja sobre delincuencia

Autoridades policiales han incrementado las tareas de seguridad en la zona oriental, pese a las limitaciones de recursos. Foto EDH / Carlos Segovia

Autoridades policiales han incrementado las tareas de seguridad en la zona oriental, pese a las limitaciones de recursos. Foto EDH / Carlos Segovia

Autoridades policiales han incrementado las tareas de seguridad en la zona oriental, pese a las limitaciones de recursos. Foto EDH / Carlos Segovia

ORIENTE. El silencio de los ciudadanos de Conchagua al consultarles su opinión sobre la inseguridad que vive el país, indica el temor bajo el que desarrollan sus vidas y el hecho que prefieren ver y callar lo que sucede a su alrededor.

Ayer por la mañana, Elmer Mancía Meléndez fue ultimado frente a la alcaldía de ese municipio, situación que provocó que en el instante los negocios cercanos a la escena fueran cerrados.

Ese mismo temor se respira en ciudades como Santa Rosa de Lima, San Francisco Gotera, Chilanga, Jiquilisco y Jucuapa, en los departamentos de La Unión, Morazán y Usulután, en donde las cifras de asesinatos se han disparado.

En todas esas ciudades el factor común es el miedo a hablar lo que en ellas sucede, pero además, los problemas que la inseguridad causa a la economía familiar, sobre todo de los comerciantes.

Erick Zelaya, presidente del grupo empresarial de Usulután, asegura que los niveles de violencia en el departamento no permiten el crecimiento económico y que a las autoridades les hace falta inyectar recursos para el combate frontal de las estructuras.

Igual opinión es la del empresario unionense Mario Osorto, quien asegura que el accionar delincuencial provoca que los negocios cierren más temprano y con ello se obtengan menos ingresos.

"A mi negocio, después de las 7:00 de la noche, nadie llega por miedo, entonces eso se traduce en menos ingresos y se corre el riesgo que a consecuencia de esa situación, se comiencen a cerrar fuentes de empleo", dijo Osorto.

Howard Gutiérrez, presidente de la Cámara de Comercio filial San Miguel, asegura que las autoridades locales hacen lo que pueden, pero que hasta los mismos delincuentes andan mejor armados que los policías.

Incluso, agentes policiales aseguran que a veces las patrullas no tienen combustible y ante eso, se les dificulta atender emergencias. Eso es generalizado en las delegaciones y puestos del país, dice.

Ezequiel Milla, alcalde de La Unión, comparte lo dicho por los empresarios y asegura que "la gente ya no quiere salir de sus casas, de hecho ya empezaron a cerrar alguno comercios en los mercados y empresas porque han salido huyendo por el tema de las extorsiones y amenazas a muerte".

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