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Crece el número de zonas en riesgo por lluvias en el occidente de país

Hay 62 zonas más en peligro respecto al año pasado, según alcaldías

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La vulnerabilidad en Santa Ana, Ahuachapán y Sonsonate aumentó este año respecto a 2014, ya que las zonas de riesgo pasaron de 520 a 582, de acuerdo a los planes invernales de cada uno de los departamentos.

Sonsonate es el departamento más vulnerable porque en sus 16 municipios hay 273 zonas de riesgo, cuando el año anterior eran 248; es decir que tuvo un incremento de 25 lugares donde sus residentes corren el riesgo de inundaciones y deslizamientos, o la combinación de ambos fenómenos.

Santa Ana pasó de 154 a 168, y Ahuachapán sumó 23 zonas de riesgo, teniendo este último departamento 141.

Los delegados departamental de Protección Civil de Santa Ana, Daniel Lemus; y Sonsonate, Alexander Ramírez, coincidieron en señalar que algunas de las zonas que fueron incluidas este año en la actualización de los planes invernales que realizaron las comisiones municipales de Protección Civil, ya presentaban algún tipo de riesgo.

Pero tras una reconsideración o por presentar problemas durante el último invierno fueron incluidas, los otros son nuevos puntos de riesgo.

La cabecera departamental de Santa Ana, históricamente, presentó problemas de inundaciones en algunas de las arterias del centro como la 4a. Avenida Sur.

Sin embargo, en septiembre del año pasado esa vía junto a otras aledañas se inundaron en menos de una hora de lluvia, algo que no se había registrado anteriormente.

Carros arrastrados por una fuerte correntada, un estacionamiento subterráneo inundado y viviendas anegadas, fue el saldo que dejó la torrencial lluvia.

Por todo ello, dichas zonas del centro de la ciudad fueron incluidos entre los puntos de riesgo, señaló el delegado departamental de Protección Civil, Daniel Lemus.

Desde entonces, cada vez que llueve, las alarmas se encienden entre las autoridades y la misma población que reside o tienen sus negocios en esas arterias, ya que temen que la situación se repita con la misma magnitud.

"Debemos de estar pendientes que las calles no se inunden como el año pasado. Fue preocupante; pero, gracias a Dios, sólo hubo pérdidas materiales. La inundación fue un recordatorio que algo hemos hecho mal en el tema de medio ambiente", recordó el santaneco Carlos Fernández.

El delegado de Protección Civil de Sonsonate, Alexander Ramírez, explicó que el riesgo se presenta debido a varias situaciones, entre las que destacó la deforestación, la instalación de lotificaciones o la construcción sin criterios técnicos.

"Ahí se ve por qué es necesario el tema de ordenamiento territorial, el tema de preventivo", recapacitó.

Ejemplificó que en Barra Salada, en Sonsonate, siempre tendrá algún tipo de afectación en eventos extraordinarios, tal como sucedió en mayo pasado, cuando un fuerte oleaje destruyó 19 viviendas.

Las casas estaban apenas a 20 metros del mar. La comisión municipal de Protección Civil declaró la zona inhabitable con el fin de que las personas no vuelvan a construir en el mismo lugar.

Ahora residen a unos 100 metros de donde ocurrió la tragedia.

A excepción de Ahuachapán, donde se mantienen los 27 albergues respecto al año pasado, en Sonsonate y Santa Ana también aumentaron las zonas de riesgo; aunque el incremento es leve.

Santa Ana pasó de 18 a 21; mientras que en 2014, en Sonsonate, había 113 y aumentó a 115.

Lemus reconoció que los albergues cumplen las condiciones mínimas con el número de letrinas, zonas para bañarse y áreas para separar a hombres, mujeres y niños. Además, cuenta con áreas que no permitan perder el vínculo familiar.

El funcionario también lamentó que de los trece municipios que conforman el departamento, solo cinco habían entregado al 30 de junio sus planes invernales, cuando la fecha límite fue la última semana de mayo.

Hasta esa fecha lo habían presentado Santiago de la Frontera, Santa Ana, El Congo, Metapán y Masahuat.

De acuerdo a Protección Civil, en esos tres departamentos hay 129,560 personas en riesgo, y 26,386 casas en peligro.

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