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Cooperación japonesa impulsa la acuicultura de moluscos

b Pescadores de Usulután y La Unión son capacitados en el cultivo artificial de moluscos

Cada tanque contiene cerca de 2 millones y medio de larvas de curiles. Son alimentadas con micro algas cultivadas en el laboratorio para asegurar su calidad. foto edh / Lissette monterrosaLa siembra de curiles se realiza en viveros vigilados. Año y m

Cada tanque contiene cerca de 2 millones y medio de larvas de curiles. Son alimentadas con micro algas cultivadas en el laboratorio para asegurar su calidad. foto edh...

Cada tanque contiene cerca de 2 millones y medio de larvas de curiles. Son alimentadas con micro algas cultivadas en el laboratorio para asegurar su calidad. foto edh / Lissette monterrosaLa siembra de curiles se realiza en viveros vigilados. Año y medio meses después están listos para ser comerci

El apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) es tangible y ha fortalecido diferentes rubros que favorecen el desarrollo sostenible del país.

Uno de los proyectos ejecutados con éxito es el mejoramiento de la producción y extensión de la tecnología de acuicultura de moluscos en la Bahía de Jiquilisco, Usulután y Golfo de Fonseca, La Unión.

El objetivo principal es robustecer la producción de curiles y ostras en la zona costera para aumentar los ingresos de las familias de los pequeños productores que se dedican a estas actividades, sin alterar el ecosistema.

El proyecto que inició en el 2001, ha reforzado los conocimientos del personal del Centro para el desarrollo de la pesca y la acuicultura (Cendepesca) a través de la asistencia técnica, la ampliación de las instalaciones y la donación de equipos.

Kiyotaka Kani, asesor del proyecto de moluscos, señala que estos modelos buscan promover el uso racional de los recursos naturales y al mismo tiempo dotar de calidad de vida a los lugareños que subsisten de las bondades del mar.

Hoy día, los curiles y moluscos se reproducen en un moderno laboratorio acuícola que opera en la Bahía de Jiquilisco.

Aquí se cultivan las semillas de los moluscos que luego son entregados a más de 188 pescadores artesanales para ser sembrados en los viveros bajo su responsabilidad

Gracias a esto, también se ha rescatado el Casco de Burro, especie local sobre explotadas y considerada en peligro de extinción.

Un logro más es el cultivo de la ostra del pacífico, originaria de Japón y que se ha adaptado a las condiciones climáticas del país y ahora reproducida en Conchaguita y Meangera, ambas en el Golfo de Fonseca.

José Soriano, es uno de los beneficiados de la Bahía de Jiquilisco y dice sentirse satisfecho con el programa, el cual le permite tener un ingresos seguro en dos horas.

"Antes tenía que pasar más tiempo en los manglares y con suerte recolectar algunas conchas", sostiene.

Más producción

A la fecha se producen anualmente 500 mil semillas de curil o concha, 1 millón de semillas de ostras japonesas y 25 mil de casco de burro a nivel de investigación.

Se trata de moluscos que no representan ningún riesgo para quienes los consumen y mantienen sus propiedades nutricionales al pasar por un estricto control de calidad.

Para suplir la demanda del mercado nacional, en septiembre de este año, fueron inauguradas las instalaciones del laboratorio acuícola lo que llegó a ampliar la capacidad de producción de moluscos.

Apoyo agrícola

La asistencia de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) también llega al agro salvadoreño.

En este rubro se ejecuta el proyecto de desarrollo agro productivo en las zonas de riego del Bajo Lempa en los departamentos de San Vicente, La Paz y Usulután.

El monto financiado es de $1 millón 800 mil, con los cuales se dotó a los agricultores con módulos de riego para incrementar la cosecha de productos agrícolas no tradicionales.

Con este aporte 620 familias han sido favorecidas con, semilla y fertilizantes.

El proyecto se ejecuta en un área de 560 manzanas en el bajo Lempa, terrenos que en época seca pueden ser aprovechados con cultivos no tradicionales a fin de compensar la pérdidas sufridas tras las inundaciones.

Para los agricultores, la asistencia técnica se ha convertido en una nueva herramienta de trabajo.

Rafael Rivas, quien ahora cultiva papayas y plátanos en una manzana de terreno lo confirma

"Cada año nuestras cosechas de maíz se ven afectadas por las inundaciones, pero ahora podemos compensarlas con otros cultivos rentables", afirma Rivas.

Este sistema de riego resulta beneficioso, ya que es desmontable y se traslada con facilidad a otras parcelas.

Según personeros del Ministerio de Agricultura, las metas han sido superadas lo cual los llena de satisfacción.

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