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En El Congo lanzan ceniza para recordar la erupción del volcán

Agradecen que no fueron afectados por las cenizas del volcán, tal como en otros lugares

El festival es realizado cada primer sábado de octubre, para conmemorar y agradecer por no salir afectados durante la erupción del volcán de Santa Ana.fotoS edh / LILIANA FAJARDO

El festival es realizado cada primer sábado de octubre, para conmemorar y agradecer por no salir afectados durante la erupción del volcán de Santa Ana.fotoS edh / LILIANA...

El festival es realizado cada primer sábado de octubre, para conmemorar y agradecer por no salir afectados durante la erupción del volcán de Santa Ana.fotoS edh / LILIANA FAJARDO

SANTA ANA. Jóvenes Emprendedores Sociales del cantón Los Pinos, en El Congo, realizaron por cuarto año consecutivo el festival de la ceniza.

Este surgió en 2011, como un acto de agradecimiento porque sus cosechas y población no fueron afectadas por la emanación de cenizas tras la erupción del volcán de Santa Ana, en 2005.

La actividad se desarrolló a partir de las 2:30 de la tarde del sábado, sobre el kilómetro 55 y medio de la carretera que conduce de Santa Ana hacia el Cerro Verde.

Fueron cerca de 600 personas, entre turistas y lugareños, los que se involucraron en el festival.

Este consiste en tirarse ceniza que, para este caso, es obtenida a través de donaciones de los pobladores que cocinan con leña en el cantón.

También es mezclada con cien libras de harina de pan para evitar algún tipo de alergia a quienes la manipulan.

En total, son 250 libras de polvo las utilizadas durante el festival, que se comienza a preparar desde inicio del año.

La vía fue cerrada a las 5:30 de la tarde, por un lapso de veinte minutos, mientras la ceniza era lanzada.

Fueron los mismos lugareños quienes repartieron bolsas con el polvo a los asistentes, que terminaron cubiertos de ceniza pero alegres de participar en esta actividad que es propia del lugar.

El principal requisito que tenían que cumplir las personas era protegerse los ojos con lentes para evitar que el polvo afectara sus ojos.

Una de las organizadoras, Reina Molina, expresó que la comunidad es muy religiosa.

Cuando escucharon los fuertes sonidos que emitió el volcán, previo y durante su erupción, comenzaron a clamar a Dios para no ser afectados, pese a estar próximos al coloso.

También manifestó que los jóvenes que organizan el festival buscan un espacio para servirle a la sociedad y que los mantenga alejados de la violencia que a traviesa actualmente el país.

El festival incluyó la realización de juegos tradicionales, como el capirucho, el trompo, el palo ensebado y juegos de argollas.

Una de las novedades para este año fue la presentación de El Cipitío, quien cantó las melodías características de este personaje salvadoreño.

También hubo un concurso de break dance, venta de comida típica y un desfile que iba encabezado por la reina del festival, Stayci Gutiérrez.

La seguridad estuvo a cargo de quince miembros de la Policía Nacional Civil (PNC).

Los jóvenes contaron con la colaboración de la alcaldía de El Congo y de la Asociación Salvadoreña Pro Salud Rural (Asaprosar).

Érica Benítez, organizadora, expresó que este año agregaron actividades con relación al año anterior, pero siempre dando realce a la principal atracción, que es el lanzamiento de ceniza entre los asistentes.

Agregó que cada año aumenta la cantidad de turistas, quienes llegan, principalmente, de Santa Ana y San Salvador.

Aunque Molina reconoció que este año no hicieron mucha publicidad ante la falta de fondos por parte de los jóvenes a cargo de la iniciativa.

Katherine Rodríguez, quien viajó desde Santa Ana junto a su familia, expresó que fue la primera ocasión que asistió al festival.

Resaltó la organización y alegría que se vive en el sitio, que cuenta con una de las mejores vistas hacia el lago de Coatepeque.

Historia

El volcán de Santa Ana hizo erupción a las 8:30 de la mañana del 1 de octubre de 2005, dejando damnificadas a cientos de familias.

Durante casi una hora, el volcán lanzó gases, cenizas y rocas volcánicas que cayeron a dos kilómetros y medio de distancia del coloso.

El lodo caliente llegó hasta la zona del lago de Coatepeque, hubo rocas expulsadas con una fuerza enorme que dañaron bosques, cafetales y la carretera hacia el Cerro Verde, de acuerdo a datos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Marn).

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