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Confirmados por monseñor Romero

Varios habitantes de Llano El Ángel, un cantón al norte de Ciudad Barrios, recibieron el sacramento de la confirmación de manos del obispo

Mario Arístides Franco es uno de los habitantes de Llano El Ángel, cantón de Ciudad Barrios, que fueron confirmados por Monseñor Óscar Arnulfo Romero.Fotos EDH / Doglas Urquilla

Mario Arístides Franco es uno de los habitantes de Llano El Ángel, cantón de Ciudad Barrios, que fueron confirmados por Monseñor Óscar Arnulfo Romero.Fotos EDH / Doglas Urquilla

Mario Arístides Franco es uno de los habitantes de Llano El Ángel, cantón de Ciudad Barrios, que fueron confirmados por Monseñor Óscar Arnulfo Romero.Fotos EDH / Doglas Urquilla

Mario Arístides Franco tenía 11 años cuando le dijeron que Monseñor Óscar Arnulfo Romero visitaría Llano El Ángel y le golpearía la mejilla derecha.... como parte del ritual del sacramento de la confirmación.

Corría el año 1979. El obispo entró en una sencilla ermita que aún está de pie antes de la bifurcación que forman el desvío hacia Carolina y el desvío hacia San Luis La Reina. Celina Monroy, ahora presidenta del consejo parroquial de San Pedro Apóstol, estuvo ahí. Era maestra en Llano El Ángel, cantón de Ciudad Barrios, y preparó a sus alumnos para recibir el sacramento.

En la familia Franco fueron confirmados por él, Mario Arístides y su hermano mayor. "En esa época era poca la preparación que se recibía", recuerda, "le enseñaban a uno las oraciones más principales y ya casi no recuerdo; yo tenía 11 años, ahora tengo 47", advierte.

La misa de confirmación debió iniciar, según Franco, alrededor de las 10:00 de la mañana. De modo que al mediodía la liturgia ya había terminado.

"Apenitas recuerdo cuando él nos puso la mano (sobre la cabeza)", reconoce y prosigue: "Cuando le ponen la mano a uno en la frente y luego la cachetada". Ese signo distintivo del verdadero cristiano, según palabras de Jesucristo en el Evangelio: "Si te pegan en una mejilla, preséntales también la otra".

Mario Arístides poco sabía sobre el obispo en aquella época. Aprendió más sobre él cuando se enteró de que lo habían matado: "Yo le cuento a mi esposa que yo era un niño, pero que bien recuerdo cuando vi esa noticia y que mucha gente, tras la muerte de él, se sintió mal".

Con la noticia, Mario Arístides también sintió tristeza... Ahora el hecho de que monseñor Romero sea proclamado beato le causa alegría.

"Al final se le va a dar el lugar que él se merece. Como que él se merece ya ser santo. Nosotros siempre pensábamos en eso, siempre se hablaba de eso, que él se lo merecía", afirma.

Durante su vida, Franco ha escuchado muchas historias sobre el actuar de monseñor Romero. Cuando adolescente leyó el libro "La voz de los sin voz": "En ese libro hablaba (...) de las injusticias, de la gente que él defendía. (...) Ese libro, por eso era prohibido, porque denunciaba las injusticias. Y mucha gente, sobre todo de otra religión, no entendieron".

Mario Arístides, quien vive de la agricultura y de la confección de uniformes escolares junto a su esposa, siempre ha admirado al próximo beato.

Pero, ¿qué significa para él haber sido confirmado por monseñor Romero?

"Es una gracia. Es un, es un, ¿cómo le puedo decir? Yo estoy en la iglesia. Estoy perseverando. (...) Siento que es como que Dios todo lo predestinó, que un santo lo toque a uno, que le de un sacramento a través de este santo es una gracia pues, para mí. Yo siento que Dios me ha elegido, pues. Porque imagínese, a través de todo eso que hemos vivido yo siempre me he sentido seguro de la iglesia. Nunca me ha entrado duda".

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