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Héctor Saúl

Con un corazón guerrero

b El menor es uno de los 250 beneficiados del programa de cirugías de corazón abiertob A la fecha, más de 600 niños han logrado cambiar sus vidas gracias al programa Latidos de Esperanza

La mañana fue corta para el derroche de energía de los 250 niños y niñas que participaron en la fiesta navideña del programa. Fotos edh / cortesía.

La mañana fue corta para el derroche de energía de los 250 niños y niñas que participaron en la fiesta navideña del programa. Fotos edh / cortesía.

La mañana fue corta para el derroche de energía de los 250 niños y niñas que participaron en la fiesta navideña del programa. Fotos edh / cortesía.

Uno de los pacientes que ha experimentado un cambio total en su vida es Héctor Saúl Bermúdez, quien fue diagnosticado, en su primer mes de vida, con una cardiopatía congénita, siendo referido al hospital Bloom.

Su madre, Abigail Bermúdez, recuerda que a su primogénito se le dificultaba respirar y hasta ser amamantado.

La noticia fue devastadora para toda la familia, ya que carecían de los recursos económicos para el tratamiento.

Durante sus primeros años de vida, el pequeño Héctor se vio afectado en su desarrollo, lucía delgado, bajo de estatura y la ganancia de peso era mínima.

"Todas las noches orábamos por un día más de vida para el niño", señala Gloria de Bermúdez, abuela del menor.

Religiosamente asistían al hospital con la esperanza de encontrar un espacio en la lista del programa Latidos de Esperanza.

Al fin la espera terminó y el pasado mes de octubre fue intervenido.

La recuperación de Héctor es sorprendente, juega sin cansarse con su hermanito Gabriel, de un año, sin ninguna dificultad, es extrovertido y espera volver al colegio para jugar fútbol y ya no ser un observador.

A su corta edad, sabe leer muy bien, le encanta conversar y de grande, dice, quiere ser arquitecto.

Para la familia, este cambio en el estado de salud del niño es un milagro, ya que nunca dudaron en recibirlo.

"Estamos agradecidos, es una gran labor la que realizan, sobre todo por las personas que como nosotros, que carecemos de dinero para darle un tratamiento", manifestó la abuela del menor.

Como él, más de 600 menores han sido beneficiados con cirugías de corazón abierto, que desde hace cuatro años realiza el programa Latidos de esperanza, que se desarrolla en el hospital Benjamín Bloom.

Momentos de alegría

Cada uno de los menores que ha pasado por el quirófano, hoy cuenta con un corazón sano y para festejar su recuperación, la fundación departió con ellos en la tradicional fiesta navideña.

A esta asistió el patrocinador oficial del programa, Digicel.

La actividad se realizó ayer, en las instalaciones del Centro Internacional de Ferias y Convenciones (Cifco).

Desde tempranas horas de la mañana, los voluntarios de la empresa telefónica sorprendieron a sus pequeños invitados con una divertida agenda.

Hubo concursos, quiebra de piñatas, payasos, pinta caritas y sin faltar la llegada de Santa Claus y su esposa.

"Estamos orgullosos de ser el patrocinador desde el año 2010 y ahora, por cuarto año consecutivo, estamos celebrando la Navidad con nuestros niños", indicó Mónica Linares, representante de comunicaciones de Digicel.

Por su parte, Ivonne López, directora ejecutiva de esta fundación, agradeció el patrocinio de la empresa, por ser los primeros en confiar en el trabajo que realizan.

"El apoyo nos ha permitido mejorar la calidad de vida de muchos niños y transformar las vida de sus familias", acotó López.

Latidos de Esperanza también ha donado insumos y equipo médico a los hospitales Benjamín Bloom y el San Juan de Dios, de Santa Ana.

Su aporte incluye capacitaciones al personal que forma parte del programa cardiovascular pediátrico.

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