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Comunidades afectadas por oleaje aún no reciben ayuda

En la mayoría de casos solo se les ha llevado agua y comida

Los mayores daños del fuerte oleaje recién pasado fueron ocasionados en playas del centro y occidente. Foto EDH / Archivo

Los mayores daños del fuerte oleaje recién pasado fueron ocasionados en playas del centro y occidente. Foto EDH / Archivo

Los mayores daños del fuerte oleaje recién pasado fueron ocasionados en playas del centro y occidente. Foto EDH / Archivo

Los residentes de la franja costera, afectados por el fuerte oleaje del fin de semana pasado, aún no reciben ayuda de instituciones gubernamentales, y la que les ha llegado ha sido entregada por organizaciones y personas particulares.

Aunque son cuantiosos los daños sufridos por centenares de familias, especialmente en la zona occidental donde el oleaje golpeó con mayor fuerza y destruyó viviendas y negocios, aún no hay un reporte final para determinar la ayuda a entregar por parte del Gobierno.

Para el caso, en la zona oriental, los restauranteros de playa Las Tunas, en Conchagua, dijeron que tuvieron pérdidas de aproximadamente 10 mil dólares por el cierre de sus negocios entre el domingo y el pasado martes.

La mayoría de pérdidas son por ventas y almacenamiento de producto perecederos que ya debería haber sido vendido. Además, los comerciantes aseguran que dejar de trabajar les está dejando sin percibir ingresos de 300 a 500 dólares diarios por negocio.

A ellos se suman los empleados de todos los negocios, quienes no han podido llevar sustento a sus familias porque no han trabajado desde que ocurrió el fenómeno conocido como Mar de Fondo, que afectó la costa salvadoreña entre el 2 y el 4 de mayo.

Tanto los propietarios como los trabajadores de los restaurantes de playa Las Tunas, continúan esperando que las distintas instituciones gubernamentales se acerquen con ayuda en víveres y ropa para mitigar la difícil situación por la que están atravesando.

Ayuda privada

La deficiente atención gubernamental comenzó por una retardada alerta después del mediodía, el pasado 2 de mayo, cuando ya debieron saber e informar con anticipación que el fenómeno Mar de Fondo venía en camino a las costas salvadoreñas, se quejaron algunos de los afectados.

Fue por eso que ninguna de las familias que residen en la línea de playa, a lo largo de la costa, tuvo información para tomar las precauciones del caso y poder evitar que la marejada les llevara electrodomésticos, muebles y ropa, por lo que muchas perdieron todas sus pertenencias; además de los fuertes daños ocasionados a sus viviendas y negocios.

Ante la tardía reacción de las instituciones, la ayuda de emergencia en lugares como las playas del Puerto de La Libertad, en un primer momento, estuvo a cargo de autoridades municipales recién electas, quienes entregaron alimentos.

En otros casos, como en Garita Palmera, fueron los mismos vecinos menos afectados los que organizaron grupos de auxilio para llevar raciones de comida a las personas que salieron más dañadas por el fuerte oleaje.

De igual forma, algunas entidades privadas como la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) salieron en auxilio de los damnificados y llevaron frazadas a algunos de los lugares afectados.

Asimismo, ayer la Fundación Educación y Cooperación (Educo) entregó una dotación de víveres a 117 familias de playas de Jicalapa, Teotepeque y Chiltiupán, en La Libertad.

Entre las provisiones entregadas se encuentran granos básicos, aceite, harina de maíz, agua embotella y otros alimentos no perecederos, a fin de apoyar la economía de las comunidades mientras se recuperan y vuelven a sus actividades diarias.

Otro fuerte oleaje

La ministra de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), Lina Pohl, informó ayer que el próximo miércoles llegará a las costas salvadoreñas otro fuerte oleaje, también parte del fenómeno Mar de Fondo, pero que esta vez no será tan devastador como el que ocurrió entre el 2 y 4 de mayo.

Según los pronósticos, las horas en que habrá olas de mayor tamaño serán mientras ocurran las mareas altas: a las 10:00 de la mañana y a las 10:00 de la noche, cuando "vamos a tener olas de mayor altura, entre 1.5 y 2.2 metros, pero también de mayor velocidad, más o menos de 60 kilómetros por hora", dijo la funcionaria.

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