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Se complica el tráfico en las vías alternas

Buseros irrespetan disposiciones cerca de la Juan Pablo II

La alameda Juan Pablo II fue el escenario de, otra vez, embotellamiento vial. Algunos automovilistas dijeron que se ha vuelto "el pan de cada día". Foto EDH / Marvin Recinos

La alameda Juan Pablo II fue el escenario de, otra vez, embotellamiento vial. Algunos automovilistas dijeron que se ha vuelto "el pan de cada día". Foto EDH /...

La alameda Juan Pablo II fue el escenario de, otra vez, embotellamiento vial. Algunos automovilistas dijeron que se ha vuelto \"el pan de cada día\". Foto EDH / Marvin Recinos

Los buses y microbuses siguen haciendo de las suyas: paran donde quieren, se estacionan en ejes preferenciales y generan un ambiente caótico, que se suma a los inconvenientes que trae consigo la construcción de los carriles segregados del Sistema de Transporte Integrado del Área Metropolitana de San Salvador (Sitramss) en la Alameda Juan Pablo II.

Aquel dicho de que el "hábito se hace ley" se está implementando en la arteria II y en las calles periféricas, y es que desde que inició la intervención de la vía, el tráfico se ha vuelto pesado en la zona y vías paralelas.

Ayer, a las 8:00 a.m., desde el monumento del beato Juan Pablo II hasta el parque Infantil, se formó una fila interminable de vehículos.

Y es que en el paso de las rutas de transporte público y particular que vienen de las 3a. Calles Oriente y Poniente y pasan por un tramo de la alameda para llegar a la calle Concepción, en ese punto se crea un "nudo" de automotores.

Si bien, el Viceministerio de Transporte (VMT) ha implementado un plan de gestión de tráfico, los buseros han inventado rutas y retoman (pero no a cabalidad), la disposición de la entidad.

Una de esas opciones "híbridas" es circular por la calle Concepción, luego siguen en la 18a. Avenida Norte y luego cruzan a la izquierda en la 11a. Calle Oriente, para empalmar con la 5a. Avenida Norte para retornar por el redondel Don Rúa e incorporarse a la Diagonal Universitaria y así llegar a la Juan Pablo II.

En ese recorrido dejan a su paso congestionamientos, choques y demás inconvenientes.

En algunas de las arterias, los gestores de tráfico tratan de agilizar el tránsito, pero algunos automotores aseguran que estos "ocasionan más trafico, en vez de ayudar a la fluidez", comentó Paula Rauda.

Otra de las acciones que hacen los motoristas del transporte público es "perder" a las personas y dejarlas donde a ellos les da la gana.

Ricardo Hernández vive en la colonia Prados de Venecia IV. Se levantó temprano para estar puntual en su trabajo en la colonia Escalón, pero no lo logró.

Abordó el microbús 41G, en el bulevar del Ejército, en el cual se enfrentó con embotellamientos y la fila de automotores "no caminaba". Por ello se dio la vuelta a retornar por la colonia La Chacra y pasar por la colonia Quiñónez, comunidad El Coro y se incorporó al bulevar Arturo Castellanos, después siguió por la 4a. Calle Oriente para llegar a la avenida Independencia, donde se bajó para buscar la ruta 52.

"He perdido más de una hora entre tanto tráfico y ahorita voy a buscar la 52 y no sé cuánto se va a tardar", contó el afectado. Eran las 7:20 a.m. y él entraba a su trabajo a las 7:45 a.m.

En la avenida España se hace una concentración de buseros que antes cruzaban en la Juan Pablo II y hoy ya no lo pueden hacer. Allí es otro de los puntos críticos de tráfico, y no solo a las horas "pico", si no que a cualquier momento.

Pareciera que al hacer un plan de tráfico solo se piensa en los automotores y no en las "emergencias".

Así lo visualizó Wilmer Lobo, miembro de Comandos de Salvamento.

Los olvidados "vitales"

Ellos son unos de los principales afectados de las obras del Sitramss y otras que se ejecutan en el país, pero la dificultad que atraviesan es que "nadie piensa en nosotros al hacer las cosas", aseveró.

"Esas obras como cualquier otra de esos tipos nos afectan, y es que le pongo un ejemplo: cuando nos llaman para atender una emergencia, antes de las obras, nos desplazábamos bien en la alameda. Hoy nos toca buscar calles aledañas y lo peor es que son peligrosas", dijo Lobo.

Comandos de Salvamentos no solo atiende llamadas de urgencias, también realizan acciones sociales y capacitaciones, para eso deben salir con horas de anticipación para arribar a tiempo.

Lamentó que los costos se les han duplicado y no "es que tengamos el montón de pisto pero eso que invertimos en gasolina, bien lo podríamos ocupar en salvar más vidas".

Las edificación de los carriles segregados se extenderá hasta marzo de 2014. Comandos de Salvamentos espera que el VMT se preocupe más por ellos y para otras obras tome en cuenta sus necesidades.

"Nuestra tarea es una de las más vitales y aunque hay problemas, seguiremos", concluyó.

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