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Colegio Salarrué, 11 años de trabajo para aliviar el hambre

Los alumnos de este centro escolar de Sonsonate dan comida a 300 personas cada fin de semana

Con el programa también se beneficia un grupo de la tercera edad. Foto edh / Omar Martínez

Con el programa también se beneficia un grupo de la tercera edad. Foto edh / Omar Martínez

Con el programa también se beneficia un grupo de la tercera edad. Foto edh / Omar Martínez

SONSONATE. La falta de medios para subsistir lleva a un promedio de 300 personas, entre indigentes y ancianos, a reunirse cada sábado y domingo al mediodía en el comedor de Ágape para recibir un almuerzo.

El beneficio que reciben es gracias al proyecto Asistencia Alimentaria a adultos mayores e indigentes, que desarrollan desde 2004 los estudiantes del Colegio Salarrué, de Sonsonate.

El reparto de una ración de comida inició con la atención de 100 indigentes y, 10 años después, se ha convertido en una de las principales fuentes de alimentos para personas que carecen de posibilidades económicas para su sustento.

El esfuerzo ha sido constante y con los años ha aumentado la participación altruista de más estudiantes y colaboradores.

El director de la institución, Luis Conde, explicó que cuando iniciaron recibían menos de la mitad de personas que atienden hoy; pero el hecho de atender a un mayor número de beneficiados no es motivo para reducir el programa.

"Lucharemos siempre por una Sonsonate más humana", reflexionó el director.

Solidaridad

Cada sábado y domingo, los diferentes grupos de jóvenes empiezan su jornada de preparación de alimentos a las siete de la mañana; sin embargo, el trabajo en realidad empieza semanas antes cuando los alumnos buscan personas altruistas de la comunidad para que apadrinen el proyecto.

Para ello realizan mercaditos de pulgas, recolectan materiales reciclables como latas, plástico y papel, que luego venden para recaudar los fondos que utilizan para comprar los ingredientes de la comida. La cocina, instalaciones, leña y gas propano los da el colegio.

Según Dayana Sosa, estudiante de bachillerato opción Salud, ella y sus compañeros ayudan sin esperar nada a cambio porque para ellos "son 10 años de alimentos por sonrisas, lo más gratificante es que con sinceridad nos dan las gracias; además, como estudiantes de Salud debemos aprender a tratar con todo tipo de personas".

Cada grupo de estudiantes, con el apoyo de sus familias, pone todo su esfuerzo en preparar platos que sean nutritivos y variados para las personas que atienden, así ponen en práctica los tres valores principales que identifican al colegio Salarrué: disciplina, unión y liderazgo.

Cuatro años de beneficio

Don Candelario, un señor barbado que aparenta más de seis décadas, fue arrastrado a las calles por diversas causas y terminó en el abandono. El es originario del municipio de Nahulingo y migró hacia el área urbana de Sonsonate en busca de refugio y comida, a la fecha lleva cuatro años de beneficiarse del proyecto de alimentación.

Entre sonrisas, pero con profunda tristeza, expresó que es un enorme alivio que los jóvenes les brinden alimento cada fin de semana: "Estos muchachos hacen mucho por nosotros y les estaremos eternamente agradecidos, porque a uno que no tiene un hogar se le hace bien difícil conseguir la comida", dijo. Don Candelario reflexiona que la vida en la calle es un riesgo que debe enfrentar todos los días.

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