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Carmencita de Zapata, una abuelita de 101 años

Carmen Castellanos de Zapata es una mujer emprendedora que desde su infancia aprendió el oficio de la costurería.

La familia de doña Carmencita le da gracias a Dios por la salud de su madre. foto edh / cortesía

La familia de doña Carmencita le da gracias a Dios por la salud de su madre. foto edh / cortesía

La familia de doña Carmencita le da gracias a Dios por la salud de su madre. foto edh / cortesía

SOYAPANGO. Siempre que amanece doña Carmencita le da gracias a Dios por haberle dado la bendición de vivir un día más.

Aunque nació en Santa Ana, un 16 de julio de 1912, su infancia y adolescencia las pasó en la ciudad de Coatepeque. Ahí estudió hasta sexto grado y aprendió el oficio de la costurería.

Gracias a su sencillez, amabilidad y a la excelente calidad de sus vestidos, poco a poco fue obteniendo clientes de varias poblaciones vecinas.

Fue en Coatepeque donde conoció a José Arturo Zepeda, con quien se casó en 1937, después de tres años de noviazgo. Fruto de esta unión nacieron cuatro hijos.

Varios años más tarde, doña Carmencita dejó Coatepeque y se trasladó a vivir cerca del mercado de San Jacinto, en San Salvador

Gracias al trabajo que realizaba como costurera y junto a su esposo, quien falleció en 1979, lograron sacar adelante a la familia.

Sus compañeros inseparables durante muchos años fueron una máquina de coser, dedales, agujas y una plancha.

Ahora que está cumpliendo 101 años, aún lleva una vida activa, ya que realiza algunas tareas del hogar como cocinar y lavar.

A pesar de los ruegos de sus hijos, quienes desean que pase la mayor parte del tiempo descansando.

Doña Carmencita mantiene una salud estable y solo usa una andadera para caminar, debido a una caída que sufrió hace tres años.

Según sus familiares, su mente y memoria son como las de una persona joven, ya que recuerda a la perfección todos los detalles de su vida.

Aunque algunos de sus hijos viven en Estados Unidos, todos están pendientes de la salud de su madre.

En la actualidad reside en la ciudad de Soyapango, con uno de sus hijos, y está dispuesta a seguirse manteniéndose activa y a disfrutar lo que le queda de vida.

No hay duda que Dios ha premiado a doña Carmencita con una salud excepcional y ha permitido a sus hijos brindarles mucho amor a esta abuelita que este mes sobrepasó los 100 años.

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