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Carlos Nuila un innovador en la Universidad de Taipei

El joven becario salvadoreño Carlos Eduardo Nuila ha desarrollado un nuevo dispositivo que utiliza internet y puede poner en comunicación a dos personas que están lejos, con solo tocar el aparato

Carlos Eduardo Nuila ha trabajado intensamente en su proyecto. Fotos EDH / Cortesía

Carlos Eduardo Nuila ha trabajado intensamente en su proyecto. Fotos EDH / Cortesía

Carlos Eduardo Nuila ha trabajado intensamente en su proyecto. Fotos EDH / Cortesía

Carlos Eduardo Nuila Valencia, un joven salvadoreño que estudia la carrera de Diseño Industrial de Productos en la Universidad Nacional Tecnológica de Taipei, de la República de China (Taiwán), se ha abierto camino con pasos seguros.

El joven originario de San Salvador, quien llegó al centro universitario gracias a una beca otorgada por el Gobierno de Taiwán, ha inventado un nuevo sistema de comunicación a larga distancia que utiliza el internet.

El equipo que Carlos Eduardo ha denominado Crystal, por su semejanza con una bola de cristal, consiste en un dispositivo con forma de domo o de cúpula, que cuando la persona lo toca hace que otro dispositivo similar que está en un lugar lejano se active y produzca una luz de determinado color. Esto indica que está allí y quiere establecer una comunicación.

Si la persona coloca la mano sobre el domo, en el otro que está distante se activará un color y sonido de llamada telefónica. Si el otro usuario posa también su mano sobre el dispositivo da inicio la conversación. La comunicación verbal se hace posible porque el dispositivo tiene un micrófono incorporado.

"Además de estas funciones también existen otras como dejar mensajes y despertador", explicó Carlos Eduardo Nuila por medio de un correo electrónico.

Esta modalidad de comunicación beneficia a personas entre las que existen lazos afectivos estrechos, como el caso de padres e hijos o esposos, pero que están separados por la distancia, pues permite que vivan una sensación de cercanía.

El joven afirma que como el domo está hecho de vidrio nevado, sobre un cuerpo de madera y una base metálica, es fácil que se vea como parte de la decoración de un hogar.

El becario detalló que le ha tomado menos de seis meses realizar el dispositivo, mismo que deberá estar listo en mayo porque será presentado en una exhibición en el World Trade Center de Taipei.

El estudiante salvadoreño, quien estudio en el Colegio Miralvalle, en el Instituto Técnico Ricaldone y en la Universidad Don Bosco, está en el cuarto y último año de estudio del también conocido como Taipei Tech.

Según dijo, está contento porque sus tutores han mostrado mucho interés en su trabajo y le han apoyado. "Con sus recomendaciones (el proyecto) ha llegado hasta el lugar donde está el día de hoy", subraya con humildad.

La creación de Carlos Eduardo también ha llamado la atención del Centro de Innovación de Taiwán, de donde lo han llamado a participar en una competencia de diseño llamada Young Pin Award.

¿Qué lo motivó a diseñar este equipo? De acuerdo con las palabras del salvadoreño, lo que lo movió a realizar ese proyecto fue precisamente la distancia y la dificultad que a veces él y su familia experimentan cuando quieren comunicarse a través del Internet (Facebook, messenger).

El joven Carlos Eduardo sostiene que las formas actuales de comunicación a larga distancia truncan la transmisión de cariño hacia otras personas debido a sus complicaciones.

" De cualquier manera la comunicación es frívola, quiero hacer algo distintivo, algo para esa persona importante", argumentó al consultarle porqué se inclinó a desarrollar ese tipo de dispositivo.

Él insiste que el Crystal hace sentir más cerca a quien está lejos, pues contribuye a crear un espacio privado para que haya una comunicación más significativa.

Sobre sus planes de especializarse, subraya que "como un diseñador industrial tiene que ser un hacelotodo y sabelotodo" a él le interesa mucho estudiar e incursionar en el Diseño de Interacción.

El compatriota, quien habla inglés y ahora el mandarín, explicó que el reto más duro ha sido el de lograr comunicar sus ideas con claridad usando otro idioma.

Por ahora está dedicado cien por ciento a desarrollar este y otros proyectos.

"Mi carrera es mi pasatiempo. He sido afortunado de encontrar algo que hago sin sentir presión. Como me dijo mi padre una vez: "Buscá algo que disfrutés y que podás hacer aunque no te pagaran", expone Carlos Eduardo.

Para él cada día es de aprendizaje y sus palabras evidencia que la experiencia como becario lo ha hecho crecer.

Él recuerda que una noche iba hacia el aeropuerto para tomar el avión a Taiwán y un amigo le regaló una cámara Polaroid que solo tenían un cuadro para gastar y le recomendó que la gastara en algo que valiera la pena.

Explica que él pasó buscando ese algo que valiera la pena captar con su Polaroid, pero no lo encontró. Eso lo hizo pensar en las cosas que consideramos importantes y lo forzó a ver las cosas de manera diferente.

"Si quisiera gastar la foto en el momento más importante de mi vida, me quedaría esperando hasta morirme... Me di cuenta que cosas que valoraba mucho en el pasado ahora significan poco para mí y me hizo ver que las personas son producto de sus circunstancias: Esa foto va a permanecer en blanco, con infinitas posibilidades: un monumento a la naturaleza cambiante de nuestra existencia", citó.

Sus padres, René Antonio Nuila y Azucena de Nuila, dicen estar muy contentos y orgullosos de lo que han logrado sus dos hijos; el mayor, René Antonio, que se ha graduado como ingeniero en Telecomunicaciones de la Universidad Don Bosco, y del menor, Carlos Eduardo, que cada vez los sorprende con proyectos innovadores.

El padre sostiene que Carlos es muy inteligente y nunca perdió de vista su sueño de estudiar al extranjero, algo para lo cual se preparó. Y es que un año antes de aplicar a la beca el joven ya había empezado a estudiar el mandarín.

Los padres del connacional tienen fresco el recuerdo de cuando ganó un concurso en el que cantó en mandarín, así como cuando obtuvo los primeros lugares en la Expo Técnica del Ricaldone.

Ambos reconocen que los conocimientos que obtuvo en el instituto como en la Universidad Don Bosco han ayudado mucho a su hijo, quien ya ha tenido la oportunidad de conocer Filipinas y después de graduarse quiere realizar un viaje a Tailandia.

"Según el ranking que nosotros hemos visto (la Universidad Nacional Tecnológica de Taipei) es de las mejores universidades a nivel de diseño industrial. Creo que allí van los mejores estudiantes", expuso el papá.

De acuerdo a lo externado por Azucena de Nuila, en los primeros años de estudio en Taiwán, su hijo junto con otro joven diseñó un dispensador de bandas para hacer curaciones y hoy en día él no sólo trabaja en el dispositivo Crystal, sino también en otro que sirve para evitar que los vehículos choquen.

La madre de Carlos detalló que el joven ya tiene patentados algunos proyectos y otros están en ese proceso.

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