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COMUNIDADES

Byron Nájera, el bailador apasionado, diciembre 2015

Entusiasta, perseverante, exigente y comprometido, son algunas de las cualidades que describen a este profesional de la danza

A sus 34 años, Byron Nájera, tiene ya más de diez años de experiencia como bailarín profesional

A sus 34 años, Byron Nájera, tiene ya más de diez años de experiencia como bailarín profesional | Foto por Medio Lleno

A sus 34 años, Byron Nájera, tiene ya más de diez años de experiencia como bailarín profesional

La perseverancia, disciplina y vocación, son elementales en toda profesión u oficio que nos propongamos fungir. Eso es algo que lo tiene claro y comprobado Byron Nájera, nuestro Salvadoreño del Mes de diciembre 2015. 

A sus 34 años, este profesional del baile acumula más de diez años de experiencia y ha cosechado, lo que él cataloga como bendición, muchos triunfos, vivencias y caminos inigualables. En esta ocasión te presentamos al bailador apasionado, quien actualmente está al frente de la Compañía Nacional de Danza (CND) y dirige a un grupo de talentosos jóvenes.

Como él mismo se describe, Byron es alguien que ama el trabajo y que la disciplina ha sido un factor fundamental en su carrera artística. “A lo largo de toda mi carrera siempre he tratado de tener disciplina desde que comencé a estudiar. En danza requiere mucho de eso y también de trabajo duro, más yo que empecé en danza cuando ya estaba grande, a los 19 años,” expresa.

 Sus aspiraciones comenzaron por estudiar una carrera universitaria, siendo medicina su primera opción y luego se pasó a derecho. Sin embargo, ninguna de estas dos áreas era lo que él quería ser y para lo que estaba llamado.  Ante esto, comenzó a estudiar danza contemporánea y por seis años se formó en este campo. 

Según cuenta, fue un gran reto, pues por su edad debía trabajar más duro y más tiempo de lo normal, entretenimiento físico para lograr mayor flexibilidad e ir cultivando el artista que hoy en día es. Se graduó de la Escuela Nacional de Danza “Morena Celarié”, en danza contemporánea, tiempo en el que también trabajaba impartiendo clases para poder costear sus estudios y con los años pasó a formar parte de los profesores de dicha escuela.

En 2006 tuvo la oportunidad de estudiar, en Costa Rica, una especialización en la técnica flying low, que en ese momento era algo vanguardista en el baile. “Esto realmente marcó y cambió mucho a nivel de investigación de movimiento y de cómo yo me movía, pues yo nunca lo había visto”, asegura Byron.

Luego de creada la Compañía Nacional de Danza (CND), este artista realizó el casting y logró quedar en el elenco principal de la institución, gracias a la cual se ha abierto espacio internacional. “Pude viajar por dos meses a toda Sur América y España, en un proyecto llamado ‘Mirando al sur’, que ha sido una de las cosas más importantes de mi carrera,” detalla. 

“Se escogieron a tres bailarines y tres bailarinas de El Salvador y se hizo una gira en conjunto, consolidando mi carrera profesional en los escenarios,” agrega. 

Después de ver su talento, lo invitaron a formar parte del staff permanente de la Compañía y dejó así la Escuela Nacional de Danza. En la CND comenzó como profesor, luego fue coreógrafo, en la coordinación artística y también fungió como asistente general de la dirección. En julio de este año tuvo la oportunidad de aplicar a la dirección, siendo electo en la convocatoria interna que se realizó en la institución. 

A lo largo de estos años, y en una sociedad donde el arte y la danza tienen tantos retos, nuestro Salvadoreño del Mes asegura que ha afrontado muchas barreras, pero que con esfuerzo, dedicación y arduo trabajo ha logrado sobrellevar. “Para cualquier que se dedique a esto es, número uno, lo económico: cómo poder subsistir de alguna manera del arte, porque en nuestro país no es rentable, buscar estrategias para poder costearme ha sido uno de los mayores retos,” dice. 

Pero también fue un reto convencer a su familia que iba a cambiar todo su plan que tenía para la vida: ser abogado o médico. Pasó un tiempo que dejó de hablar con sus padres como diez años, pero luego comenzó a tener auge, me conocían un poco más y fue creciendo en su carrera al punto de generar credibilidad desde su familia, demostrándoles lo profesional que lo hacía”, cuenta entusiasmado. 

Agrega que “a veces queremos tomar un camino que para alguna gente o para toda la sociedad podría ser visto como una pérdida de tiempo o como un hobbie, como en mi caso, pero lo único que queda es luchar por nuestros sueños, aunque la frase suene muy trillada, pero es muy cierta.” 

El piensa que día a día nos encontramos con jóvenes que quieren ser deportistas, o estudiar pinturas o bailarines o algo que no es el común denominador de la sociedad en la que vivimos. Creer en nuestros sueños, tener una meta, hacer lo que nos gusta y lograr profesionalizarse para poder seguir adelante y generar credibilidad. 

“Media vez tengamos un pensamiento positivo, podremos direccionar la vida hacia un pensamiento positivo. Siempre podemos salir adelante a pesar de las dificultades y lo más importante es tratar de ser feliz con el ideal que uno posee”, concluye este profesional del baile.

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