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Benefician familias con proyecto agua

b Son en promedio unas 75 personas las que residen en el caserío La Periquera, quienes por décadas esperaron tener agua en su comunidad

Los residentes en La Periquera aseguraron que por años esperaron un proyecto de agua para la comunidad. Hoy el sueño es una realidad. Fotos EDH / insy Mendoza

Los residentes en La Periquera aseguraron que por años esperaron un proyecto de agua para la comunidad. Hoy el sueño es una realidad. Fotos EDH / insy Mendoza

Los residentes en La Periquera aseguraron que por años esperaron un proyecto de agua para la comunidad. Hoy el sueño es una realidad. Fotos EDH / insy Mendoza

LA UNIÓN. La pobreza es una de la condiciones que marca la vida de 22 familias que residen en caserío La Periquera del cantón Salvadorcito, en el municipio insular de Meanguera del Golfo; sin embargo, un rayo de luz y alivio llegó a sus vidas gracias a un proyecto de captación y almacenamiento de agua lluvia que les permite, desde diciembre de 2013, tener agua en su comunidad.

El proyecto tuvo una inversión de 58 mil 940 dólares y contó con el apoyo de la embajada de Francia a través del programa de Fondo Ambiental de El Salvador (Fonaes).

La alcaldía aportó 12 mil dólares para el complemento de la obra.

El alcalde, Luis Dheming, dijo que los mayores beneficiados son los miembros de la comunidad y la escuela de la comunidad.

Aseguró que los estudiantes y vecinos de la zona ya no tendrán que enfrentar dificultades para tener el agua para beber o para usos domésticos.

"Es un sueño hecho realidad para esta gente éste proyecto. Estas familias por muchos años pasaron grandes dificultades para tener el agua", dijo el edil.

Recordó que los pobladores, durante décadas, tuvieron que caminar y acarrear el agua por más de cuatro kilómetros desde su comunidad, una de las más alejadas del casco urbano, hasta la ciudad.

Agregó que el único ojo de agua natural que hay en el lugar abastecía a 45 familias y que el recurso era insuficiente para sus necesidades.

"Las comunidades se turnaban para agarrar agua, hasta cuarenta minutos para llenar un cántaro de 18 litros se tardaban", dijo el alcalde.

Pero la pesadilla ha terminado, dijo Mirna Romero, representante de la comunidad.

Confirmó que cada familia, de las 22 que fueron beneficiadas, tienen su propio sistema de agua que es captada en el invierno y les da abasto para la época seca.

Agregó que la ventaja es que el sistema funciona con el recurso natural que brinda el invierno con las lluvias.

Explicaron que el sistema instalado es conocido como techo y agua.

Este consiste en un área techada de 12 metros cuadrados, una losa de cemento donde están colocados los dos tanques de captación de agua que están construidos a base de polietileneo antibacterial con capacidad de almacenamiento de 10 metros cúbicos.

Cuentan con un filtro de barro para que el agua este libre de patógenos y sea apta para el consumo humano, según explicaron en la comuna.

Además, se plantaron 44 plantas frutales en la parte donde está el nacimiento del ojo de agua con la idea que sea una barrera natural.

Otras obras realizadas están en el caserío El Guanacastal, del mismo cantón Salvadorcito. La comuna inició hace varias semanas la construcción de un pequeño muelle artesanal para beneficiar a un aproximado de veinte familias.

Tiene un costo de siete mil dólares, entre el material de construcción y parte de la mano de obra.

El alcalde Dheming dijo que los constructores son los mismos lugareños; "es un muelle de 15 metros de largo, sirve solo para embarcar y desembarcar de las lanchas, antes esas personas tenía que mojarse para subirse a ellas".

Aseguró que la obra está próxima a finalizarse.

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